viernes, 4 de enero de 2013

POEMA SATÍRICO PUBLICADO EN NUEVA ALCARRIA
SOBRE NUESTRA EXCELSA MONARQUÍA


*En un anciano País* * existió una monarquía
 que comenzó en democracia
 y terminó en anarquía.
 En aquel reino reinaba
 una curiosa familia:
 un Borbón de nuevo cuño
 y una griega algo engreída
 que engendraron dos princesas
 y un príncipe en demasía
 por cumplir con la ley Sálica
 que consagraba la hombría.

 La cosa empezó a torcerse
 con las bodas de las hijas,
 algo ligeras de cascos
 y de moral distraída.

 La mayor, que era algo lela,
 pasó por la vicaría
 con un noble también lelo
 en la ciudad de Sevilla.
 Al poco tiempo parió
 un querubín de revista
que devino en gamberrete
 con escasa puntería.

 La segunda, buena jaca,
 se cameló a un deportista,
 que dejó a su antigua novia
 y se encoñó con la niña.
 De jaca pasó a coneja
 y cada año paría
 urdangarines de pro,
 chupones de dinastía.

 Y el principito heredero,
 cortejador de coristas,
 cayó por fin en el cebo
 de una artera periodista,
divorciada y con más mañas
 que la puta Celestina;
 pero falló en la preñez
 por seguir la dinastía
 pues en lugar de un varón
 paría niña tras niña.

 Pero empiezan los problemas
 y la cosa se complica
 por culpa de estos gañanes
 que, de nobleza, ni pizca.

 El noble rancio de Soria,
 bermudas y en zapatillas,
 paseaba por Serrano
 cual jocunda modistilla;
 circulaba en patinete
 con ignorante osadía
 saltándose a la torera
 direcciones prohibidas

 Y el Borbón mandó parar,
 se acabó la algarabía,
 suspendió la convivencia
 y se cargó una familia.

 El chico del balonmano,
 modelo de deportistas,
 se convirtió en un truhán,
 en un vulgar chantajista
 que,siendo duque de Palma,
 tuvo la necia osadía
 de estafar unos millones
 en tan reputada isla.

 Y el Borbón mandó parar,
 porque al duque sugería
 que se marchase del reino
 a ocultar sus fechorías.
 La justicia que no es lerda,
 apeló a su señoría,
 y es fácil que al señorito
 le caigan ciento y un días.

 El príncipe mientras tanto
 afronta esta travesía
 sin saber que el gran patrón
 prepara una felonía.
> Sin encomendarse a nadie
> se ha ido de cacería
> a la sabana africana,
> solito y sin la Sofía,
> sabiendo que a la llegada
> le esperaba mis Corina,
> rubia y jacarandosa,
> cortesana la más fina.
>
> A la mañana siguiente
> salieron de cacería,
> cacería de elefantes,
> que es una cosa muy fina.
> Parece ser que cobraron
> colmillos de gran valía,
> y a celebrarlo montaron
> una generosa orgía.
>
> El Borbón de las narices
> como un cosaco bebía,
> y apañó tan regia trompa
> que salió con alegría
> no a por rudos elefantes
> sino a trincarse a Corina
> que lo esperaba anhelante
> tras las leves celosías
> del bungalow colindante.
> Como al pendejo le ardía
> la cosa entre la entrepierna,
> pensando que ya subía
> al catre de aquella fiera,
> aceleró por la prisa
> y tropezó en un tablón
> y tropezó de tal guisa
> que se crujió la cadera
> y se le aflojó la picha.
>
> Al monarca, trastornado,
> llevan a la enfermería,
> y al ver que es cosa muy seria
> llaman a Cancillería
> para repatriar al bobo
> y salvar la Monarquía.
>
> Corina, desconsolada,
> triste, sola y compungida,
> se consoló con un negro,
> muy bien armado y sin prisas.
> Mientras, la consorte griega
> celebra Pascua Florida
> blasfemando porque el Rey
> la cuernea con Corina.
>
> Esta es la historia,señores,
> del reino de Picardía,
> donde los nobles y reyes
> ejercen con alegría
> un papel desvergonzado,
> las más torpes tropelías,
> mientras el pueblo se jode
> y no le encuentra salida
> a los más duros problemas
> de su aperreada vida.*