miércoles, 28 de enero de 2026

La banalidad del bien

LA BANALIDAD DEL BIEN


"Tengo 19 años. No fumo, no bebo, no me drogo, no salgo de fiesta. No hago nada a raíz de lo que no sea dios, familia, negocios." (Ramón González - 19 años - 633.000 likes en TikTok)

“¿Cómo puedo tener buena conciencia si no tengo conciencia de nada?” (Manuscritos económicos y filosóficos – Karl Marx)


Palpable alegría en el concierto de Hakuna

La espiritualidad está de moda. El grupo musical Hakuna llena la Puerta del Sol en un macroacto navideño organizado por Díaz Ayuso;  Rosalía saca un disco hablando de una lux sobrenatural, de un dios que llora diamantes; Ruiz de Azúa, excelente directora, quizás la mejor dialoguista del momento, plantea el dilema de la vocación religiosa en su última película, “Los domingos”; las redes se llenan de propaganda de una cosa llamada Effetá, del arameo “ábrete”, un movimiento que se abre proponiendo retiros, eso sí, en busca de dios; y evito hablar del “evangelismo” creciente, sobre todo en ambientes latinos, para no calentarme.

En un proceso de embrutecimiento de la geopolítica y la doméstico-política por el capitalismo en crisis, las cortapisas sobran. No interesan superestructuras ideológicas, sea en forma de moral, religión, derechos humanos, que mitiguen la brutalidad del poder, del mal. Pero esa regresión no se puede hacer de un plumazo. No es posible reclamarse portaestandarte de los valores cristianos o ilustradores de occidente y actuar como un troglodita antropófago. Es necesaria una etapa de confusión, de medias tintas, lo que, revirtiendo la formulación de Hannah Arendt, me atrevo a llamar “banalización del bien”.

La banalización del bien es una deconstrucción, el desarme de lo que los humanos creíamos haber edificado durante siglos para intentar convivir en condiciones mínimas. Cierto que en todo este tiempo ha sido más un deseo, una utopía, un objetivo, que una realidad, pero servía tanto para que una parte del mundo creyera en que se podía avanzar, como para que los poderosos nos hicieran creer de que era así, pero por lo menos, y por momentos, servía de contrapeso a la arbitrariedad que todo poder supone.

En nuestro ámbito ético-cultural, el que va desde la "Ética Nicomaquea" a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pasando por el derecho romano, el evangelio de Mateo, Montesquieu (dejo aparte el Manifiesto Comunista no vaya a ser que me acusen de rojo), se trata, creo, de un proceso de postergación de lo humano. En términos puramente cristianos, los que abordo al principio del blog, del abandono de Jesús y la revitalización del dios bíblico. El yo espiritual da la espalda al hombre y se refugia en lo inexplicable, donde se especula y decide lo que es belleza, perfección, virtud, porque aquel, el hombre, es fealdad, imperfección, pecado, y solo aporta conflicto e inseguridad.

Mientras en Gaza...

Como fenómeno introspectivo, ajeno a la confrontación, “la banalidad del bien” favorece indirectamente el abandono de toda moral social, la que protagonizaba el cristianismo de base, las oenegés, los tribunales internacionales de justicia, los utopistas de diverso signo, lo que el integrismo hispano califica ya de buenismo woke, pero lo hace mediante el uso inicial de formas "amables", bobaliconas, a veces hasta pelín gamberras, con una alegría impostada y sociabilidad ambigua, que no dice despreciar al otro ni a cuanto le rodea pero lo huye. 

“La banalidad del bien” narcotiza a la sociedad, juega como nunca el papel de opio del pueblo y deja el camino libre a la injusticia y la arbitrariedad del poder. Criticar un acto tan “guay” como el protagonizado por Hakuna en festividad tan señalada, considerar que las letras del último disco de Rosalía son fruto de una mala digestión de textos religiosos y al mismo tiempo reivindicar algo tan revolucionario como son las obras de misericordia es ser un puto radical que no entiende que la bondad está en dios, nunca en los hombres, y que no podemos ni debemos oponernos a su voluntad, aunque esta sea el dolor, el hambre, la crueldad. 

Cuando el supuesto "bien" es tan banal, acrítico, asocial, indiferente, el mal, es decir, la cultura del genocidio, el fascismo, el neocolonialismo, desde luego el negocio del que habla el chico de Tiktok de la cita inicial, tienen alfombra roja, porque una parte de la humanidad, sobre todo si pertenece al primer mundo, está a otra cosa.

Pese a la moda nada nuevo bajo el sol, manque nos pese. A fin de cuentas, dios, no sé si la familia, pero desde luego el negocio siempre estuvieron con ellos…


A sus 86 años Mavis Staples (Chicago 1939) ha grabado un hermoso disco de versiones. Entre ellas he elegido la que hace de "Beautiful strangers", canción que Kevin Morby (Lubbok-Texas 1988) dedicó a las víctimas de los atentados islamistas de Orlando y París en 2016, y al asesinato de un joven negro, Freddy Gray, a manos de la policía en Baltimore el año anterior. La canción viene al dedo del tema porque, Morby, autor que se define como "espiritual, no religioso", mezcla elementos de crítica a la violencia política con citas y latiguillos cristianos. He encontrado esta grabación de octubre pasado de la Staples con el propio Morby, Nathaniel Rateliff y the Night Sweats


https://youtu.be/-jCT-Tahssw

sábado, 10 de enero de 2026

Mayte Gómez Molina

Sobre 

CIRCUITO CERRADO DE VIGILANCIA 

de Mayte Gómez Molina


blog dedicado a Reneé Nicole Good, poeta 

asesinada por la policía anti inmigración de Trump

el pasado 7 de enero


Pablo, mi librero de cabecera, me recomendó este libro hace aproximadamente un año. Me dijo que conocía a la autora y que creía que me iba a sorprender. 

Uso la poesía como un paliativo cuando estoy en lecturas más densas o de largo alcance. Como materia autónoma, pese a su brevedad, tiene el poema un lenguaje que incita a leerlo varias veces y así capta uno con calma su intención, sus secretos formales, sus gazapos. 

Como lector bastante esporádico y nada convencional de poesía reconozco que al principio me costó adaptarme a una textura prosaica, de léxico difícil para la tonalidad, pero eso sí, que no escondía la intención de la que hablaba antes, porque hubo momentos en que me pareció un texto robótico.

Sin embargo, una lectura más reposada de “Circuito cerrado…” descubre a una autora tierna, sutil y más pluridimensional de lo que puede parecer en un primer momento.

Nacida en Madrid, pero granadina por sangre y querencia, Mayte Gómez (1993) pertenece a una generación de poetas mujeres que ella reivindica. Aunque vive y trabaja en Alemania, dedicada a la visualización y creación de datos en 3D conserva el deje granadino y un torrente verbal del que presume. Dice escribir poesía porque tiene que trabajar, y eso no le deja tiempo para el ensayo o la narración. La concibe casi como una excreción, según propias palabras, como algo que tiene una necesidad fisiológica de expulsar, lo que rocía el texto de una naturalidad que se aprecia a lo largo de las páginas.

Con una mirada de mujer crítica, a veces irónica, paradójica, va dando visiones varias de la realidad tecnológica que nos rodea, desde el reconocimiento de que le encantan los ordenadores hasta la indicación de sus peligros, hiper vigilancia, uniformidad, brecha digital… Siempre desde la conciencia de que los lugares virtuales que creamos con las nuevas tecnologías están hechos a nuestra imagen y semejanza y tienen, por tanto, todo lo bueno y lo malo que nosotr@s mism@s somos. 

“Circuito cerrado de vigilancia” es el tercer libro de esta artista multdidisciplinar y multipremiada en géneros diferentes (arte, cine, narrativa…), entre estos, el Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández de 2023 por su libro “Los trabajos de Hércules”.

He elegido dos de los poemas que más me gustan para hacer boca, pero lo mejor es comprar el libro, ¡¡¡ que la poesía no muerde !!!

CARMEN

                        A mi abuela

Mi abuela se llama Carmen

como la protagonista de la ópera y como

muchas mujeres de aquí,

donde hace tanto calor

Veíamos la televisión por la noche

se dibujó en la pantalla

un laberinto blanco y negro

escanee el QR para más información

-¿Qué es un QR?

-Una imagen que al escanearla con la cámara del móvil

te manda una página web


Eso dije

en vez de decir:

        abuela, realmente

no lo sé


No quería ser pedante quería

que sintiese que podía ayudarla

que ella no sabía, pero yo sí y podía

dibujarle el mundo


Pero todas las palabras que uso para explicarle las cosas

son diferentes a las que nacieron con ella

Su luz y mi luz no significan lo mismo

Chocolate no es igual

para mí que lo tengo que para ella que

lo anhelaba


Mientras tanto, duerme mi abuelo

fascinado a los seis años cuando

un hombre trajo a su pueblo de posguerra

un gran bloque de hielo porque

-Cuando era pequeño el hielo

no existía


Llevaré conmigo hasta que me muera

la cara de mi abuela

cuando se giró para mirarme

insatisfecha por mi explicación


Cada vez entiendo menos cosas del mundo


Aunque yo actualizo mi sistema operativo con diligencia

puede que un día me canse

que enferme y no tenga fuerzas

para aprender otra cosa nueva

es posible


Yo también seré vieja y no entenderé las cosas

dependeré de la paciencia de los demás

en esta sociedad olvidada de la muerte

(los muertos no pagan 

suscripciones mensuales a cosas no

cotizan no se van de vacaciones a

los resorts todo incluido no generan datos)


Cuando sea vieja recordaré

a mi abuela y a mi madre

rodeada de robots que sabrán cuidarme

pero no quererme

como ellas hacían.

...........................


NINA WILLIAMS


En los escenarios caían

copos de nieve píxeles sobre su escote desnudo

Imaginaba que tenía frío pero estaba orgullosa

como yo en la puerta de las discotecas en invierno o

cuando comía poco

Como mujer, Nina Williams ya estaría acostumbrada

a pesar del frío para conseguir algunas cosas


En las peleas en la nieve yo hacía que diese

muchas patadas para que

se calentase


Nina envejece en cada versión del Tekken

Algunos usuarios han recopilado su biografía

dicen que le gusta el té con leche y el whisky escocés

también escriben

que tiene cuarenta y cuatro años pero

su aspecto está congelado en los veintinueve

qué suerte, Nina Williams


Yo era gorda y en el colegio una compañera me pegaba patadas

Pero en casa de mis primas podía ser Nina Williams

podía elegir ser

otra cosa dar yo

las patadas


Feroz en su traje morado

morado pintura de feria de coche

morado como las manchas en mi cuerpo

de las que ella me hubiese salvado

Hubiese aprendido con ella tal vez a defenderme


Yo no sabía jugar al Tekken

apretaba todas las teclas a la vez

esperaba que pasase algo

aunque no pudiese comprender cómo ocurría

Siguen mis movimientos limitados

por distintas máquinas

(las cosas no han cambiado tanto)


Sobre todo, intacta en mí, permanece

la profunda envidia de su pelo rubio

cuando conseguía pulsar el misterio

las teclas

de su ataque más poderoso

y ella giraba,

invicta

Como se trata principalmente de un grupo especializado en jam session y su última cosa es su primera actuación de cabeza de cartel en el Madison Square Garden, aprovecho para presentaros a mi última vocación musical: Goose. Por cierto, batiendo el récord de concierto más largo de la historia del Madison: 4 horas 7 minutos 12 segundos. Agotador…