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sábado, 5 de septiembre de 2026

Singles y extended plays

DE SINGLES Y EXTENDED PLAYS

Aunque en mi familia no había ningún melómano en sentido estricto, ni nadie gozaba de una cultura musical especial, en la casa nunca faltó la música. Esta llegó pronto a través de un tocadiscos de maleta y de extended plays que reproducían éxitos de los festivales de San Remo o el Mediterráneo y de los cantantes franceses que mi padre admiraba, Barrière, Becaud, Montand...

Leo ahora que el single (1949) fue anterior al extended play (1952), pero me parece extraño, porque yo asocio su aparición al éxito de los grupos beats y rock de los sesenta y a la posibilidad de sacarles mayor rentabilidad vendiendo dos canciones al precio de cuatro. De hecho los primeros discos que conservo son también los primeros extended play de Rolling, Kinks, Moody blues, Manfred Man y solo ya avanzada aquella década empezaron a dosificar a los mismos grupos en una suerte de tráiler del LP, el disco de 33 rpm, con singles, formato que contenía una canción por cara. Hay que subrayar que el LP era fruta de coste prohibido y a casa solo llegaron muy a finales de los sesenta o en casos muy especiales.

Siguiendo la tradición de dedicar algún blog a la colección orduñesa de vinilos, he repasado la muy ajada de singles y eps para acabar con una selección nostálgica en versión original en las fotos, es decir, con las cicatrices, incluido algún celo, que el tiempo ha ido infringiendo a sus carátulas.

1) Gino Latilla (Bari 1924-2011) y Claudio Villa (Roma 1926-1987) eran dos habituales del Festival de San Remo, certamen en el que las canciones eran defendidas por dos intérpretes. Aunque el disco, posiblemente el primero que entró en  casa de mis padres, contiene "Nel blu dipinto di blue", que Modugno y no Latilla ganó en el festival de 1958, he elegido "Fragole e capellini", que Villa defendió en la misma edición del festival. 

Enlace a la canción: https://youtu.be/dyt9a_CxHI4?list=RDdyt9a_CxHI4


2) "Et maintenant" (1961) era una de las cinco canciones preferidas de mi padre. Interpretada por Gilbert Becaud (Tolón 1927-2001), excelente cantante y compositor, algunas de sus obras han sido versionadas por Sinatra, Bob Dylan o Nina Simone, entre otros.

Enlace a la canción: https://youtu.be/BlspTR-5q8M?list=RDBlspTR-5q8M


3) Lanzado por Decca como single en 1963, en España apareció en formato de Ep. Aparte de la peculiaridad del formato, el disco contiene varias rarezas: que la canción estrella, “I wanna be your man”, esté compuesta por Lennon y McCartney, dos de sus teóricos adversarios; y que la canción que he elegido, “Stoned, sea la primera compuesta por los Rolling Stones, aparezca erróneamente como “Stones” y obra de Nanker/Phelge, alias compositor del grupo en sus primeros tiempos. 

Por cierto, en este tema tiene especial protagonismo Ian Stewart, teclista conocido como el sexto Rolling.

Enlace a la canción: https://youtu.be/pZ-jXKLA_wU?list=RDpZ-jXKLA_wU

4) Los Sirex es el grupo más afín a mi adolescencia, no solo porque eran paisanos, también porque fue el primer conjunto que vi en directo con 13 ó 14 años, enfrentado en un envelat (entoldado) al otro grupo estrella de la ciudad, Los Munstang, en unas fiestas de Gracia de mediados de los sesenta del pasado siglo. Este fue su primer disco (1964), con una selección variada que ya definía un estilo capaz de combinar versatilidad y personalidad. 

He elegido "Muchacha bonita" por su tono cadencioso y tratarse de una obra de encargo de Josep Solá, polifacético director de orquestas de baile, composición de bandas sonoras de cine negro catalán, sardanas y música pop. Había que ganarse la vida…

Enlace a la canción: https://youtu.be/CRR0yCUC2m4?list=RDCRR0yCUC2m4

5) Barry Mcguire (Oklahoma City 1935) no solo consiguió el número 1 de la lista de Bilboard con "Eve of destruction" en 1965, también la prohibición de que fuera oída en muchas radios de Estados Unidos y la mismísima BBC, al tratarse de una crítica de la guerra fría que, decían, animaba a los jóvenes a la deserción. 

Como recuerdo haberla traído al blog hace años, he elegido otro tema también compuesto por P.F.Sloan, cantautor muy ligado a la canción protesta de los sesenta, “What exactly´s the matter with me”, en la que defiende un muy actual “no creo en las conclusiones de nadie, pienso por mí mismo”.

Enlace a la canción: https://youtu.be/IC8RDoH-O3o?list=RDIC8RDoH-O3o

6) “What did i do wrong?” (1965) es una de mis canciones preferidas de la época y marca mi posterior inclinación por el blues y el jazz. Pertenece a uno de los primeros discos de Manfred Mann, nombre artístico del sudafricano Manfred Sepse y del grupo de corta vida del mismo nombre. 

La canción muestra el tipo de música de sus primeros discos, previa a su derivación hacia el pop comercial, con la banda al completo, incluido vibráfono y saxo.

Enlace a la canción: https://youtu.be/uGHGFFagzu8?list=RDuGHGFFagzu8


7) El de The Kinks es el primer disco que compré con mis propios ahorros y fue publicado por RCA España en 1965. La curiosidad es que la portada repite la del LP publicado en el Reino Unido en 1964 que, sin embargo, no contiene esta canción. 

“All day and all of the night”, tiene una estructura muy característica del grupo, con la voz inconfundible de Ray Davies y el corto pero contundente solo de guitarra del otro Davies, su hermano Dave.

Enlace a la canción: https://youtu.be/F4DV-5d6a5g?list=RDF4DV-5d6a5g


8) Se trata del tercer single de Jimi Hendrix (Seattle 1942-1970) con su banda Experience. Grabado en 1967, contiene dos obras muy distintas, una balada blues y un rock progresivo. 

He elegido la parte suave, “The wind cries Mary”, una canción de amor psicodélico dedicada a su novia de entonces, Kathy Mary Etchingham, que dice cosas como “después de que todos los gatos estén en sus cajas y todos los payasos en la cama, se puede oír la felicidad tambaleándose calle abajo”.

Enlace a la canción: https://youtu.be/bhqVPrGnQfY?list=RDbhqVPrGnQfY


9) He querido acabar con este single de un grupo de mi tierra porque intuyo que es probablemente el último de los de ese formato que entraron en la casa familiar. En 1969, fecha de su publicación, tanto mi hermano como yo ya trabajábamos, él fijo y yo esporádicamente en estudios de mercado de la multinacional Nestlé, lo que nos permitió empezar a adquirir LPs. 

Este es el primer disco de Máquina!, grupo mítico de Barcelona que apenas duró tres años pero abrió la senda de lo que sería el Rock Progresivo en Catalunya. Con un inglés autodidacta y un sonido mejorable “Lets get smashed” muestra energía, atrevimiento y las ganas de experimentar que desarrollarían en sus dos únicos LPs.

Enlace a la canción: https://youtu.be/gs1goHnt_XE?list=RDgs1goHnt_XE


Y fin…


miércoles, 15 de julio de 2026

La profesora de arpa

LA PROFESORA DE ARPA

"He llegado a experimentar algo que nunca había sentido en mi vida musical: el odio hacia mi instrumento" ( un alumno de C.I, profesora de arpa en el centro público Musikene de Donostia)


Conozco a dos personas, ambas mujeres, que no volvieron a tocar el piano desde que acabaron esa carrera musical. Tal era la aversión que habían ido adquiriendo hacia el instrumento en años de estudio, prácticas, ensayo, audiciones...

Supongo que ese rechazo provenía del modelo de estudios musicales de la época, férreo, repetitivo, enemigo de lo lúdico, además de segregador en materia de género, ya que distinguía al asignar el instrumento entre hombres y mujeres, y no digamos de clase social, porque ¿quién podía tener un piano con el que practicar en su casa?

Me he interesado por este asunto al leer que un grupo de estudiantes ha denunciado a una profesora de arpa del Musikene de Donostia. El artículo reproduce testimonios y hace un relato estremecedor de sus prácticas docentes, que incluyen insultos, vejaciones, persecución, incluso daños físicos.

No tengo apenas experiencia personal sobre el tema. La más cercana, un año de guitarra con una profesora particular, refrenda una metodología muy tradicional que hizo que en todo ese año apenas aprendiera a coger la guitarra y colocar los dedos, decía la profa que para no adquirir vicios, cuando yo solo quería que me enseñara a tocar una docena de canciones, útiles para rasguearlas con los y las amigas.

El caso sí me ha recordado a la experiencia que sufrió mi hija pequeña en otro ámbito, el del ballet. Además de llevar el ritmo y la elasticidad en la sangre, la morfología física de mi hija era y es ideal para la danza, así que a los once años de edad la apuntamos en una escuela de barrio con cierto prestigio. Por lo que ocurrió posteriormente creo que las expectativas que generó en la directora fueron incluso superiores a las nuestras, aunque sí llegamos a pensar que pudiera llegar a dedicarse más adelante a algo relacionado con el baile.

El caso es que la primera directriz, ya a los pocos meses, fue que tenía que dejar el baloncesto porque podía lesionarse y era incompatible con el ballet, algo a lo que accedimos con dudas, ya que el basket también se le daba bien y reforzaba sus vínculos escolares.

Mi hija asumió ese sacrificio y la recuerdo contenta, imagino que porque pronto destacó gracias a sus cualidades físicas. Cuando su primera profesora la invitó a examinarse de nivel intermedio creo que el segundo año, a los tres nos pareció bien, aunque eso ya suponía un nuevo sacrificio: dedicar también la mañana del sábado a la preparación del examen. El caso es que a final de curso la acompañé a Barcelona, donde las examinaba una profesional de la Royal Academy of Dance y por causas diversas, entre otras una inoportuna conjuntivitis, suspendió.

Ahí entró en liza su segunda profesora, la directora de la escuela, que tomó las riendas de la preparación del segundo intento. En ese momento mi hija ya iba al instituto y los horarios la obligaban a ir de uno a otro lado del barrio y salir de la escuela de ballet cerca de las 10 de la noche. Pero eso no era lo peor. Además de las clases normales, durante dos o tres meses mi hija dedicaba todo el sábado, a veces hasta diez horas, comida incluida, al ballet.

Lo que no se ve. Pies de una 
bailarina profesional.
En cierta ocasión oímos a una conocida bailarina profesional reírse de los entrenamientos de los jugadores de fútbol, que le parecían demasiado suaves. Teniendo en cuenta lo que mi hija dedicó aquel año a sacarse el título intermedio, prácticamente el primer escalón para la profesionalización, no me parece para nada una osadía.

En fin, el esfuerzo tuvo resultado. Esta vez fue a Barcelona acompañada de su primera profesora y vino con el titulo en el bolsillo. El siguiente paso suponía un salto cualitativo y ello se juntó con sus estudios. Yo había dejado hasta ahora  un dato importante para entender mejor lo que ocurrió posteriormente, y es que mi hija, adoptada con seis años de edad, se escolarizó por primera vez con esa edad, además en un país que no era el suyo y en una lengua nueva, el euskera. Cuando algunas veces me decían que mi hija había repetido, algo que sucedió en la primaria, solía encolerizarme, porque lo que había hecho realmente era lo contrario, había cursado dos o tres cursos en uno.

El caso es que, mediada la ESO, empezó a renquear en los estudios. Tampoco acompañaron algunas de las medidas adoptadas por los docentes, en algún momento con cierta pátina de racismo, de modo que el ballet suponía un sobre esfuerzo añadido. Tras hablar con ella, y no sin dudas, decidimos que dejara el ballet hasta que acabara la ESO, una meta volante en su formación que nos parecía imprescindible.

Y bien,  tras esta disertación, que aprovecho para homenajear a mi hija, ya entonces y hoy día una mujer brava, luchadora y con la cabeza bien amueblada, enlazo con el inicio del blog, porque cuando le dijimos a la directora que no iba a seguir,  me dijo que mi hija le había defraudado y traicionado, dos verbos que mostraban una cierta y preocupante desconexión con la realidad. Le tuve que recordar que mi hija tenía 14 años y que no la podía culpabilizar porque las decisiones, como menor de edad, las tomábamos sus padres. Algo que parece evidente, pero creo que ella, en su papel de descubridora de bailarinas estrella, no llegó a comprender.

La experiencia me sirve para volver a la profesora de arpa, una "formadora" capaz de tirar las partituras a la cara de una alumna por algún error en la interpretación, y preguntarme qué hostias pasa en el ámbito de la docencia en determinadas disciplinas artístico -musicales (no sé si en este contexto es la palabra más adecuada). ¿Es tal la competencia, la lucha por la excelencia, la necesidad de triunfos, que el método más recurrente es la sobre exigencia, el sacrificio, aquí sí, la disciplina "prusiana", cuando no el abuso, la tortura física o psicológica? ¿Es un fracaso ser feliz perreando en una discoteca o tocando en un grupo de folk de barrio y un éxito sufrir ansiedad, pánico, presión pero bailar en el Royal Ballet de Londres o tocar el arpa en la Filarmónica de Berlín?

No es una debate nuevo. Hay abundante literatura o cine sobre esta paradoja cultural: la felicidad de la creación aplastada por la necesidad del reconocimiento social. Últimamente hemos visto una serie que trata el tema en términos de humor negro, "La Orquesta", pero nadie mejor reflejando el fenómeno, aunque sea con indulgencia, que Chacelle en la terrible pero excelente "Whiplash". Así que aquí su apoteósico final.

https://youtu.be/ICc3LZHCEM0

miércoles, 17 de diciembre de 2025

David Uclés

UCLÉS MUSICAL


La inclusión de referencias musicales en la literatura es un clásico. Si además, como es el caso, el autor hace un guiño, se coloca en primera persona y te invita a acompañar el texto con la pieza que le parece apropiada, es obligado acercarte al ordenata y ver de qué va la incitación. Lo contrario sería amputar la obra tal como el autor la concibió.

En su exitosa “La península de las casas vacías”, novela río que transcurre a lo largo de Iberia y la guerra que enfrentó a sus vecinos, familias y generaciones, David Uclés (Úbeda 1990) propone el acercamiento a varias obras musicales. En la elección se nota un oído de gourmet propio de alguien que compone y toca varios instrumentos, selección que intentaré mostrar a lo largo de este blog.

En cuanto a la novela, sorprendente best seller, es muy original, para mí un plus, y aunque me parece algo irregular contiene páginas brillantísimas, de esas que invitan a releer. 

Aquí su selección auditiva:

“3 Choruses from Tzar Feodor Ioannovich 2 Sacred love” de Gueorgi V. Sviridov

Además de dar nombre a un asteroide, Gueorgui Vasílievich Svirídov (Fatezh – Rusia/ 1915- 1998) es una de las grandes figuras de la música neorromántica y nacionalista rusa. Alumno de Shostakovich fue multipremiado por el régimen comunista y muy poco reconocido en occidente. En este caso utilizó la estructura de un texto litúrgico para apoyar la obra que Alexis Tolstoi, primo segundo de León, dedicó a un zar un tanto peculiar, Feodor Ioannovich.

He encontrado esta segunda parte, “Amor sagrado”, que algún crítico califica de “a la vez serena y patética”.


https://youtu.be/1ivSqMO9AbU

“Andante festivo” de Jean Sibelius

Jean Sibelius (Hämeenlinna – Finlandia/1865-1957) es el gran héroe de la música nacionalista finesa. Inicialmente concebida para cuarteto de cuerda, el “Andante festivo” fue convertido en obra orquestal porque el autor, aficionado a la radio, entendió la capacidad transmisora del medio y consideró más apropiada esa estructura. Leo que fue interpretada por primera vez en 1922, en el 25 aniversario de los aserraderos Säynätsalo, aunque luego se ha asociado a contenidos religiosos por su solemnidad.

He encontrado la retransmisión que de esta obra de gran belleza melódica hizo la Radio oficial de Finlandia en homenaje a la Exposición Universal de Nueva York el 1 de enero de 1939, nada más y nada menos que dirigida por el propio Sibelius, ya retirado y con 74 años de edad. 


https://youtu.be/vgXI8tnibmI

“Ederlezi” (Anónimo)

Aunque esta canción se atribuye equivocadamente a Goran Bregovic (Sarajevo 1950), porque le dio un toque renovado para la película “El tiempo de los gitanos”, de Emir Kusturica, se trata de tema popular que los romaníes balcánicos cantan desde hace siglos en la fiesta de la primavera. 

Si bien en youtube se encuentran múltiples versiones, me quedo con la de la película por su belleza visual y ser una de las dos que propone Uclés. 


https://youtu.be/EZf00ad3G6o

“Requiem: II. Kyrie” de György Ligeti

György Ligeti (Dicsőszentmárton-Rumania/1923-2006) alcanzó fama mundial gracias a que esta parte de su “Requiem” fue utilizado por Stanley Kubrick en “2001 Odisea del espacio” en 1968. Judío de raíces húngaras, fue con su madre el único superviviente familiar del holocausto. Como víctima del desarraigo de húngaro errante y judío perseguido, cuando no era ni practicante ni creyente, Ligeti fue siempre un espíritu libre, algo que se aprecia en una música en continua búsqueda de la innovación.

Reconocido como creador del concepto de “micropolifonía”, consistente en la mezcla y acumulación de polifonías individuales, leo que trabajó hasta nueve meses en la creación de esta parte del Requiem, de apenas siete minutos. También que, estrenado por la Orquesta de la Radio Sueca en 1965, el director transmitió a Ligeti el terror de los componentes de orquesta y coro por la complejidad de su ejecución.


https://youtu.be/JWqxPp6SvMw

“Adagio del Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo interpretado por Miles Davis

Este adagio de Joaquín Rodrigo (Sagunto 1901-1999) es posiblemente una de las piezas más reconocidas e interpretadas de la música española de todos los tiempos. Es además el punto de inflexión en la vida de Rodrigo, compositor ciego desde los tres años de edad, que la estrena en Barcelona en 1940, tras años de penuria vital y económica en un éxodo que le hace pasar por Alemania, Suiza y Francia. 

Aunque especialmente creada para guitarra, instrumento al que Rodrigo dio especial relieve, he respetado la elección de Uclés, es decir, la interpretación que Miles Davis (Illinois 1926-1991), que decía de ella “que es tan fuerte que, cuanto más suave se toque, más fuerte se vuelve, y cuanto más fuerte se toque, más débil se vuelve”, hizo en su “Sketches of Spain” de 1959.


https://youtu.be/H0_VNSia-J4


lunes, 22 de septiembre de 2025

Richard Hawley

LA CANCIÓN DEL VERANO

(“Tonight the streets are ours”  de Richard Hawley)

Sigo a Richard Hawley (Sheffield 1967) desde que le conocí tras su abandono del grupo Pulp y empezó a destilar discos estupendos, llenos de melodías que no tienen fecha. Ayuda a ello su voz de crooner intemporal y composiciones que, pese a seguir una línea fácilmente reconocible, nunca defraudan. Muchas de esas canciones, a veces vitales, a veces melancólicas, tienen la capacidad de acompañar, algo fundamental en todo artista que quiera mantenerse a lo largo del tiempo.

Dos de sus canciones, pertenecientes a “Lady´s Bridge” (2007), su quinto LP, que pese a no estar considerado el mejor de su discografía es mi preferido, me han rondado este verano. He elegido una de ellas, “Tonight the streets are ours” (“Esta noche las calles son nuestras”) porque tiene un aire de himno esperanzado, ideal para cerrar el verano y acompañar las fotos orduñesas de estos meses, este año a todo color. 

Esta noche las calles serán nuestras...




jueves, 28 de agosto de 2025

Duane Eddy

DUANE EDDY 

En algún momento prometí huir de la nostalgia musical, pero entre vinilos eso es imposible, así que estos días me acordé de este disco, que dudaba si haber extraviado.

Pues no. Estaba entre los más antiguos de la discoteca y relativamente bien conservado pese a haber perdido la funda de celofán, especialmente pesado, no sé si por el sonido del que presume, el Dynagrove, y con un contenido para nada excepcional pero sí muy especial.

Tengo que decir que es, con otros tres o cuatro, un vinilo más o menos hurtado, digamos que "descuidado", porque recuerdo que pertenecía a un amigo de mi hermano, F. L., que en los fines de semana de verano, y en ausencia de su madre, viuda de guardia civil, auspiciaba guateques clandestinos en el piso familiar. 

Pero vayamos al disco y a Duane Eddy (Corning-Nueva York 1938-2024), un guitarrista de éxito en la década de los 60 que puso de moda el sonido twang, leo que resultado de sustituir las cuerdas habituales por las de una guitarra eléctrica con el fin de amplificar la reverberación. En cuanto al Dynagrove se dice que conseguía realismo, claridad y brillantez acentuando los graves mediante un sistema de grabación con computadoras analógicas.

En el elepé, del que me ha costado encontrar referencias en su versión española (no en vano hay quien pide 88 euros por el plástico), Duane luce como los crooners de la época, un guapo de tupé, pero él no canta, lo suyo es solo el sonido reverberante de su guitarra.

Hay que advertir que no se trata de un disco brillante, Eddy no era un virtuoso, pero sí, como decía al principio, característico de los experimentos pop del momento, de modo que haré una aproximación genérica y solo mención a algunas de las piezas que más me gustan o sorprenden. Se puede hablar, además, de un disco de versiones, ya que varios de sus cortes lo son de éxitos del momento.

El primero, “Guitar child”, es una introducción muy definitoria de su contenido. Se trata de una composición de la gran Jackie DeShannon y Sharon Sheeley, y muestra el protagonismo del twang de Eddy, creo que acompañado de las voces muy de época de las Anita Kerr Singers y el saxo de Gil Bernal (Los Ángeles 1931-2011). Digo “creo”, porque el disco no tiene créditos y he llegado a esa conclusión tras intensas pesquisas. Es una de las piezas más conocidas del guitarrista.

“Giddy Goose”, uno de los dos temas compuestos por el mismo Duane, está al servicio de su lucimiento y del sonido que se pretendía lanzar, si bien evidencia que no estamos hablando de un gran músico, ni siquiera de un intérprete notorio, pero sí de un producto bien empaquetado.

“Walk right in” es otro de los éxitos versionados del vinilo, en este caso de un tema lanzado por The Rooof Top Singers. Sin grandes alharacas, la de Eddy tiene el valor de dotarle de un sonido muy playero que imagino que en su momento influiría a los Shadows y a los Beach Boys.

“He'd so fine” es quizás la pieza más conocida del elepé, pero por tratarse de un éxito de The Chiffons del mismo año, de un tema muy versionado, y de que hizo que su productora le sacara una pasta al beatle George Harrison, ya que se consideró que les había plagiado su "My sweet lord". En este disco el tema sigue esa  línea de los grupos vocales negros de los sesenta, con un Eddy que sabe mostrarse en un segundo plano, aliñando la ensalada.

“Blowin Up a storm” es una de mis preferidas. Compuesta por David Gates, cantante y prolífico músico de estudio, tiene un sonido muy western, con un Eddy especialmente inspirado.

Le sigue otra joyita pop, “The same old song old night long”, de nuevo con el coro cogiendo protagonismo. La composición es de L. Hazlewood, el descubridor e impulsor del guitarrista, un todo terreno que producía, componía e interpretaba.

“Guitar'd and feathered “, compuesta por Duane, está en la línea característica del primer corte y también da preeminencia a algunos de los músicos de estudio.

El disco acaba con un tema del saxofonista King Curtis, “Soul twist”, que si bien hace referencia a dos de los ritmos de moda en aquel momento, tiene un marcado tono de blues, con especial relevancia del piano eléctrico y el saxo de Bernal, un secundario de lujo a lo largo de todo el vinilo. Desgraciadamente la versión española no está en Spotify, aunque sí gran parte de la discografía de Eddy, de modo que se pueden escuchar todas estas piezas y la mayoría de su repertorio.

Para aderezar el blog he recurrido a una versión directa del primer corte, “Guitar child”, con pequeña entrevista incluida

https://youtu.be/WogiQ64KzvY 

A un maravilloso directo de Eddy con los Rebels Rousers interpretando la canción que les da nombre en 1958

https://youtu.be/K8uZutr1avs

y al mismo tema en el corte de la película “Forrest Gump”


https://youtu.be/pyCGEHYvgsU?feature=shared


martes, 12 de agosto de 2025

"Mágico" - Gismonti, Haden, Garbarek

MÁGICO

En alguna crítica jocosa se dice que la mezcla de músico noruego, yanqui y brasileño parecía la más acertada para un chiste, pero aplicados en corresponder al título del cuarto vinilo que traigo al blog este verano, los tres músicos de culturas tan dispares consiguieron en 1979 crear un espacio común lleno de magia, en el sentido más exacto del término.

Grabado aquel año en el mítico sello ECM, “Mágico” agrupaba a tres de los que habrían de convertirse con el tiempo en marca de la casa: el guitarrista y pianista Egberto Gismonti (Carmo 1947), el saxofonista Jan Garbarek (Mysen 1947), y el bajo Charlie Haden (Iowa 1937-2014), que venía de colaborar con uno de los monstruos del free jazz, el saxofonista neoyorquino Ornette Coleman.

El disco empieza fuerte, porque su pieza inicial, “Bailarina”, 14´26´´, ya muestra la belleza de una obra que en su tiempo me provocó verdadera adicción. Compuesta por los cantautores brasileños Geraldo Carneiro y Piry Reis, muestra la combinación instrumental, a mi modo de ver muy equilibrada, que se da a lo largo del vinilo. Aunque es Garbarek quien marca la melodía de la canción, me encanta la sutilidad de los chicos de la cuerda, por más que en el primer tercio se animen a protagonizar un pequeño duelo, que el brasileño resuelve volviendo al tema central con tarareo incorporado, y que sean ellos quienes cierren la pieza con un desvanecido instrumental no menos sutil. En medio un pedazo de canción que vale la pena degustar sin interferencias ni despistes.

El segundo tema de la cara A , “Mágico”, da nombre al disco y está compuesto por Gismonti. Es un tema de una “magia” solo a momentos luminosa, en el seno de un elepé de naturaleza más bien triste. Garbarek lleva la voz cantante con su saxo tenor, siempre acompañado del brasileño, que se luce con un bonito “solo” con ecos de música española para guitarra. Haden sigue ahí, sin que se note, pero sí se nota.

“Silence” abre la cara B del disco y es el único corte compuesto por el norteamericano. Se trata de una pieza lánguida, alguien la definió como “una balada con la elegante austeridad de un coral de Bach”, yo hablaría incluso de réquiem. Con el lentísimo ritmo que marca un Gismonti dedicado aquí al piano, da tiempo al lucimiento de cada uno de sus intérpretes. Petra, la hija de Haden, que dedicó una versión “a capella” tras su muerte, decía que “a medida que la canción avanza, hay una sensación de esperanza”, la misma que marcó la obra de Haden, un tipo comprometido que formó una banda contra la guerra de Vietnam y dedicó discos y canciones a las víctimas de la guerra civil española, el Che, Sandino o  Dolores Ibarruri, La Pasionaria. Pese a que pueda parecer un contrasentido en un blog dedicado a “Mágico” yo me quedo con la versión que Haden compartió con Chet Baker y otros músicos a finales de los ochenta del pasado siglo.

“Spor”, el cuarto corte del disco empieza con el dúo de cuerdas entrando suavemente hasta dar paso a Garbarek, autor de la canción. Se trata de otro tema melancólico con protagonismo alternativo de saxo y guitarra, y un Haden que nuevamente apenas se deja oír.

“Palhaço” es el tema más corto y el que cierra el disco. Es también la pieza más vital del vinilo, con Gismonti, su compositor, de nuevo al piano con instantes de extraordinaria belleza e inspiración. Aun tratándose de una canción que me gusta mucho, hay momentos en que me sobra el saxo demasiado estridente de Garbarek, un músico al que mi amigo Pepe y yo vimos por aquella época en la mítica sala Zeleste de Barcelona. 

El éxito del disco hizo que el grupo repitiera un año después con “Folk songs” y que nada más y nada menos que treinta años más tarde se editara una grabación en directo y aumentada de “Mágico” con el nombre de “Mágico-Carta de amor”, que contiene, entre otras, la canción dedicada a La Pasionaria. 

Además del enlace al original en Spotify (https://open.spotify.com/intl-es/album/2TmLd8hxA3Xgd8mc304bTg?si=q_SvfEpeR3yBMJ5M4jk6qA) acompaño una versión en directo del elepé en el Berliner Jazztage de 1979, que aunque bastante fidedigna altera algo el orden del disco e incorpora improvisaciones de los músicos. También incluyo enlace a la grabación/homenaje de la hija de Haden de la que hablo en el blog. Que lamiak, bruixes, brujas y meigas os acompañen.






viernes, 18 de julio de 2025

John Renbourn

JOHN RENBOURN

John Renbourn y Bert Jansch

Fundado en 1978 por Manuel Domínguez, un melómano que trabajaba en Onda Dos, la FM de radio España, el sello Guimbarda fue un milagro que duró apenas 7 años pero fue capaz de publicar 300 discos, entre ellos auténticos tesoros hoy buscados por los coleccionistas.

Para los aficionados a la música, en aquellos tiempos Guimbarda era al folk como ECM al jazz más avanzado o Windham Hill a la new age, un catálogo de referencia donde, además, grababan músicos y grupos que empezaban, junto a otros en su mejor momento.

Entre estos últimos he dado en mi colección de vinilos orduñesa con tres LPs de John Renbourn (Marylebone-Reino Unido 1944 – 2015), dos de ellos publicados en España por aquel sello discográfico.

Renbourn, considerado uno de los músicos más influyentes del folk británico, había fusionado este estilo con elementos de jazz, blues y música barroca, fundando en 1967 el grupo Pentangle, junto a Bert Jansch, con el que compartía gustos y experimentos. Un año antes ambos habían grabado Bert and John”, uno de los discos emblemáticos del folk inglés, desde luego que de Guimbarda y el primero de los tres a los que me quería referir.

Hay que advertir que es un disco que hay que oír varias veces para degustarlo y apreciar lo avanzado que suena el dúo de cuerdas sesenta años más tarde. Es el caso de "Goodbye Pork Pie Hat", obra de Charlie Mingus y una de las canciones más versionadas del jazz clásico, donde los guitarristas parecen evadirse y encontrarse una y otra vez mediante afinaciones alternativas y ritmos complejos.


https://youtu.be/WfeXvvQ98y8
 

He seleccionado esa pieza, porque refleja el contenido de un disco muy experimental, y como contraste una miniatura de factura un tanto aflamencada, “East wind”, que daba entrada a la primera cara del vinilo.


The black balloon”, grabado en 1979 y también distribuido por Guimbarda, plasma la depuración técnica de Renbourn, que se acompaña en algunos cortes de la flauta de Tony Roberts y de pequeños trazos percusivos, obra de Stuart Gordon, para desarrollar la combinación de estilos que caracterizó su carrera hasta su fallecimiento en 2015, del folklore al jazz pasando por elementos de la música clásica. No en vano en 1982 Renbourn inició estudios de composición, orquestación y música antigua, una veta musical que le llevaría a la docencia y a participar en proyectos de cierta envergadura, como recopilaciones de obras renacentistas para guitarra.

Es también un disco muy completo pero me quedo con la preciosa “The Pelican”, en la que se aprecia la maduración técnica y compositiva de la que hablaba anteriormente.  


El tercer vinilo, “The ship of fools”, ajeno a Guimbarda y nada que ver con la canción de John Cale, a la que dediqué espacio en este mismo blog (https://charlievedella.blogspot.com/2021/10/john-cale.html) es muy posterior (1988) y mucho más tradicional. Se trata de un disco grupal, que incluye voces e instrumentos de la pareja formada por Maggie Boyle y Steve Tilston, y la permanencia de Tony Roberts, que ya estaba en “The black Balloon”. Pese a que algunas de sus composiciones mantienen estructuras complicadas, no tienen nada que ver con los riesgos experimentales y ecos jazzísticos de la época de Pentangle, y aún siendo un disco hermoso pienso que quizás acaba siendo algo monótono. Haciendo repaso de las críticas del disco en internet, muchas de ellas por músicos y eruditos, veo que no coincido en mi selección, pero como al fin y al cabo yo solo soy un degustador he elegido dos piezas, ambas cantadas: “Sandwood down to kyle”, milagrosamente encontrada en un concierto de 1990; y una canción tradicional irlandesa muy versionada, “The verdant braes of screen” en este caso en su versión original. 

https://youtu.be/CZerw6LkunU 



jueves, 5 de junio de 2025

Jackie Leven 2


JACKIE LEVEN, MÚSICO, BEBEDOR Y ESCOCÉS

"Soy un héroe, los héroes pueden ser de cualquier tamaño"

(Jackie Leven)

los Doll by Doll

Tras su exitoso paso por el blog a final de año (https://charlievedella.blogspot.com/2024/12/jackie-leven.html) prometí una nueva entrega dedicada a este héroe musical, un tipo del que yo ni siquiera había oído hablar hace apenas un año, lo que demuestra dos cosas: que la ignorancia es atrevida y que nunca es tarde si la dicha es…

Supongo que Jackie Leven, en la realidad Alan Moffatt (Kirkaldy – Escocia 1950-2011), se consideraba un héroe por las muchas batallas a las que se había enfrentado a lo largo de su vida, fueran estas trifulcas de barrio o peleas épicas con ejecutivos, desamores y sustancias varias. Supongo también que ser una mole de carne y músculo que pasa su infancia esperando a su padre en la puerta de un bar de mineros, un tipo que además tiene una voz de terciopelo y una sensibilidad musical y vitalidad apabullantes no debe ser fácil. O sí.

Analizando y comparando biografía y carrera musical veo en su vida como dos etapas. La primera es caótica, contiene discos tan peculiares como extraordinarios, con los “Doll by Doll” o camuflado en un heterónimo, John St. Field, y una vida privada con “sucesión de pandillas de navajeros, viajes de ácido, matrimonios precipitados y noches en la cárcel”, según palabras propias.

En los años ochenta, con el grupo peleado con productores y cabezas de cartel, que a menudo les echan por broncas a mitad de la gira, tocó fondo. Para redondear el momento, durante una noche londinense en pubs de mala reputación le pegan una paliza que le afecta a la laringe. Las secuelas temporales, pero sobre todo la desesperación, le conducen a la adicción de moda: la heroína.

El ecuador entre las dos etapas vitales de las que hablaba antes es largo. Va desde mediados de los ochenta a primeros de los noventa, y se corresponde con el periodo de adicción y desintoxicación. 

Abandonadas las jeringas, que no el alcohol, funda una asociación a medio camino entre lo benéfico y lo sectario, hasta que entrados los noventa recobra su vida musical, principalmente gracias a su nueva compañera, Deborah Greenwood.

Esta segunda etapa es desbordante. Da rienda suelta a una cabeza llena de música y buenas letras hasta el
punto de tener que inventarse un nuevo alias, Sir Vincent Lone, porque la discográfica no podía absorber toda su producción: 44 álbumes en 17 años. 

También deambula por pubs y baretos, apenas acompañado por su guitarra y algún colega, principalmente por el multi instrumentista Michael Cosgrave. En esos tugurios desgrana su prolífico repertorio y se mantiene fiel a sí mismo, emborrachándose como lo hacía su padre junto a viejos mineros y obreros metalúrgicos, ahora pensionistas y parados en una Escocia que ya no es lo que era. 

Todos somos en algún grado rehenes de nuestra imagen. En el caso de Leven víctima, incluso mártir de su estampa de hombre malote. En el obituario que le dedicó el crítico Paul Du Noyer este afirma que “algunos fans opinaban que casi querían verlo sufrir. Querían verlo emborracharse hasta el cansancio, tomándose una pinta de vodka con Windolen, porque esa era la imagen que tenían de la persona que querían. Sentían que él estaba haciendo algo por ellos”.

En febrero de 2011, seguramente ya tocado por la enfermedad, extenuado por giras de hasta 200 días al año, decidió "pasar más tiempo escribiendo canciones en casa y menos tiempo saqueando minibares". Era demasiado tarde. Jackie Leven falleció el 14 de noviembre de 2011, un día antes de mi 59 cumpleaños.

Su obra es tan extensa como incatalogable. Va del pop al country pasando por el blues, la música celta y hasta el hip-hop. Con títulos y letras desasosegantes, absurdas, provocadoras, a veces terroríficas, también amorosas, líricas o tiernas, es difícil permanecer indiferente a este anti-héroe musical muy del siglo XX. 

Me he permitido traducir libremente una de sus canciones emblemáticas, "Poortoun", elaborar una relación personal de mis preferidas, que me gustaría despertara el deseo de escucharle más, y seleccionar el concierto que ofreció en un programa de televisión alemán en 2004, donde interpreta algunas de esas piezas. 

Salud. Pronto empieza el verano !!!!

POORTOUN
Vengo de Poortoun
donde corre el río Leven.
Los molinos desaparecieron
y los embalses brillan al sol.
Dejé Poortoun
para vivir huyendo con tristeza.

Mi hermano pequeño
murió consumiendo heroína
y mi madre pastillas
que la ayudaran en el duelo,
en las iglesias vacías
y en el valle bajo la lluvia.

Ahora la gente me ve
teniendo problemas con la bebida,
como mis amigos de la infancia.

Siento que mi coraje se hunde lentamente, 
que mi mente está desapareciendo 
y no queda nada en qué pensar,
que mi mente está desapareciendo 
y no queda nada en qué pensar...

Veo a chicos jóvenes
mirando fijamente coches quemados
con campanadas de rabia.
Nuestros hijos se paran fuera de los bares,
los hombres los ignoran
y los abandonan a la vacuidad de sus guerras.

Vengo de Poortoun
donde corre el río leven
los molinos desaparecieron
y los embalses brillan al sol
Dejé Poortoun
para vivir en la tristeza 
y en la conciencia de la huida.


Mansion tension – del disco "Control" – John St. Field (1971) https://open.spotify.com/intl-es/track/631f1ZXPLJ2yQhLcDEbO3z?si=3c90da6d3d554dd7

Human face – del disco "Gypsy blood" – Doll by doll (1979) https://open.spotify.com/intl-es/track/2vI87I1UHg6aU3dZAB1OlC?si=7eb3269d5813485f

Forbidden worlds – de "Gypsy blood" (1979) https://open.spotify.com/intl-es/track/3054XlTLSglmEsd1jBI3q1?si=2f6697094ae042c1

Caritas – del disco "Doll by doll" (1981) https://open.spotify.com/intl-es/track/3Whyl8YL9tGGp9UzYXtttB?si=80b217d7790549a8

Working Alone / A Blessing - del disco "Forbidden Songs of the Dying West" (1992) – https://open.spotify.com/intl-es/track/3FmojhuNbQTrMZwl1QtAy1?si=82798aac474145bf

Men in Prison - de Forbidden Songs of the Dying West 1(992) - https://open.spotify.com/intl-es/track/71k803THsQGqCFOEE07Rcl?si=9885d148ff084b03

Poortoun - del disco  “Fairy Tales for Hardmen” (1997) - https://open.spotify.com/intl-es/track/0tnUgtZh3ciEWGCo9qDrt5?si=4c4d95cb90db4636

Jim O Windygates – de “Fairy Tales for Hardmen” (1997) - https://open.spotify.com/intl-es/track/7zh4Qd2GdWgpIl3L3KUfWK?si=07b5aa8705014294

My Spanish dad - del disco “Creatures of Light and Dark” (2001) - https://open.spotify.com/intl-es/track/36cVYnw4ppBOZUo1G3d2xF?si=5e3f6335f77b4edb

Friendship Between Men and Women - de “Creatures of Light and Dark” (2001) - https://open.spotify.com/intl-es/track/0DjsOz3z0k1ymfM1tyuc50?si=c59a06ce5f644d0a

Irresistible Romance - del álbum "Shining Brother Shining Sister" (2003) - https://open.spotify.com/intl-es/track/41kMVrofReDpZjz2Ggl2yI?si=e8101d1263654c01

Tied-up house - de "Shining Brother Shining Sister" (2003) - https://open.spotify.com/intl-es/track/34kCYuCfcDWpBlhCKeJs6h?si=60c59a13e5f144d4

Savannah waltz – de "Shining Brother Shining Sister," (2003) - https://open.spotify.com/intl-es/track/1dNOGHh1c4Fxfqe0Rbv7kg?si=cc98a26f302f4a16

King of the Barley - del disco "Elegy for Johnny Cash," (2005) - https://open.spotify.com/intl-es/track/1ksxnHlq7dCn16Vu6Ww9T6?si=dcf886bf17404ded

Blue soul dark road – de "Elegy for Johnny Cash" (2005) - https://open.spotify.com/intl-es/track/4kfUclsEr17Kx4iYw49Zx9?si=079747dc72cd4a6b

(I,ve never known) Peace on earth - del álbum "Songs for lonely americans" (2007) Sir Vincent Lone - https://open.spotify.com/intl-es/track/1ifG4tD44E2AGZNZdGlhMx?si=e913a9a8d61c4c19

Another Man's Rain  - de “Oh, What a Blow That Ghost Gave Me!” (2007) - https://open.spotify.com/intl-es/track/6iWkdbvYY5G3g31VKFoBUT?si=ade8471a2da2410a

Olivier Blues- del disco "Lovers At The Gun Club" (2008) - https://open.spotify.com/intl-es/track/71x0SjwMwrk0AQdJYJnUND?si=aa20104275c84771

To Live and Die in Levenland - del álbum "Wayside Shrines and the Code of the Traveling Man" (2011) - https://open.spotify.com/intl-es/track/49XoGHRLCaSrtjJoR0OWEd?si=4e89bdaf5882478b



viernes, 20 de diciembre de 2024

Jackie Leven

UNA CANCIÓN DE JACKIE LEVEN PARA ESTAS FIESTAS

Aprovecho poema/canción de título tan “inapropiado” y poco sutil para presentar a Jackie Leven (Kirkcaldy – Escocia 1950-2011), a quien un crítico citó en su momento “como el cantautor desconocido con más talento del rock británico”. 

La obra de Leven, a quien confieso haber conocido hace muy poco pero al que estoy enganchado desde ese momento, es mayúscula en calidad y cantidad, nada menos que 44 álbum a partir de 1994, fecha de su resurrección musical tras una década dedicada a la asociación que le había librado de su adicción a la heroína.

Paro aquí, porque próximamente le dedicaré un blog más amplio, como bien merece. La canción se llama “The sexual loneliness of jesus christ” (“La soledad sexual de Jesucristo”), es un curioso bailable del año 2001 y su letra es tal que así:

Dicen que Dios está en los detalles 
y estoy seguro de que es verdad.
Paso mi pulgar sobre una piedra egipcia
y las imágenes aparecen.

Veo el pájaro, veo el perro.
Siento el clima en lo profundo de mis zapatos.
Veo la luz en mi mano,
mientras recibo noticias inciertas.

De repente me doy cuenta de que estoy viviendo la mentira que
mi padre planeó para mí.
Con el sol golpeando mi espalda
veo que soy el hombre solitario de Galilea.

Y si voy a caballo sobre las piedras destrozadas
¿Veré alguna vez el blanqueo de los huesos
del niño que solía ser cuando todavía cantaba
antes de vivir con miedo de morir solo?
No puedo morir solo.

Y extraño a mi bebé,
lo extraño toda la noche.
Van a matar a mi bebé
y las estrellas brillan intensamente.

Entro en ciertas tierras lejanas
y veo mujeres jóvenes muriendo por dentro.
Llevan a niños pequeños de la mano
pero la suerte no está de su lado.

Fragmentos fríos del espacio rasgan sus ropas
y perforan el corazón que soporta el dolor.
Con pena y vendas caminan mil millas
bajo una lluvia torrencial.

Si una mujer me bañara los pies
porque me ama y yo ni siquiera estuviera allí.
¿Qué dice eso del vacío que siento
o del poder de la oración?

Todo tipo de poder me rodea,
alzo mis brazos y el mundo dice "¡boom!",
pero no me veo en los ojos de las mujeres,
sufro como un niño en una habitación vacía.

Y si voy a caballo sobre las piedras destrozadas
¿Veré alguna vez el blanqueo de los huesos
del niño que solía ser cuando todavía cantaba
antes de vivir con miedo de morir solo?

No puedo morir solo
y extraño a mi bebé,
lo extraño toda la noche.
Van a matar a mi bebé
y las estrellas brillan intensamente.

En un barco los marineros son todo sonrisas
pero no hay nada en sus ojos.
De hecho sus ojos están muertos
pero el horror es que el amor es su disfraz.

Se dan vuelta para hablar entre ellos
y vivo aterrorizado por ese sonido.
Sus palabras y cadencia no coinciden
y puedo oler la sangre en el suelo.

Y extraño a mi bebé,
lo extraño toda la noche.
Van a matar a mi bebé
y las estrellas brillan intensamente.

NOTA: como no está habilitada en Youtube, para oír la canción hay que pinchar en cualquiera de los dos enlaces. 

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Música para desayunar

MÚSICA PARA DESAYUNAR

Brian Eno en su época 
con Roxy Music

El músico y productor Brian Peter George St. John le Baptiste de la Salle Eno, más livianamente conocido como Brian Eno, (Woodbridge, Suffolk, 15 de mayo de 1948) grabó en 1978 un disco llamado “Música para aeropuertos”, reconocimiento de un tipo de producto musical que ya existía, el que Eno define como aquel que “tiene que ser capaz de ajustarse a varios niveles de atención auditiva sin imponerse en ninguna: ha de poder ser ignorada como interesante”, y denomina música “ambiente”.

Digo que en realidad ya existía, porque ese tipo de obra, creada para acompañar eventos o actividades varias sin desviar el interés del oyente, ya había sido más o menos experimentada por orquestas de versiones pop como las de Ray Conniff, Franck Pourcel o Paul Mauriat. 

También existía la herramienta para distribuirla, el hilo musical. En los Estados Unidos desde los años 20 del pasado siglo como “música para ascensores”, porque, decían, servía para mitigar la angustia de usuarios y usuarias en los grandes rascacielos. En España el hilo musical fue inaugurado por Fraga Iribarne el 1 de octubre de 1969, trigésimo tercer aniversario de la proclamación del dictador Franco como jefe de estado. Disponía de 6 canales, cuatro de ellos musicales, y era distribuido a cambio de poco más de 400 pesetas al mes por la antigua Telefónica, en colaboración con Radio Nacional. Los mayores recordaremos un bucle musical que encadenaba éxitos con promoción de las estrellas de la época que, por repetitivo, se acababa convirtiendo ya en un mantra védico, ya en motivo de ira a la tercera audición del “Hey” de Julio Iglesias. 

Diversas aplicaciones de carácter digital han sustituido aquella herramienta rudimentaria por una especie de “discoteca de Alejandría”, a través de la que se puede acceder a cualquier sonido musical que haya sido editado. En un universo bipolar que exalta la “protección de datos” y nos empuja al mismo tiempo a compartirlos aceptando todo tipo de cookies, las aplicaciones han ido afinando el producto y nos proponen listas amoldadas a nuestros gustos tirando de algoritmos. Lo de “Música para desayunar” es una novedad que he descubierto en un bar (ver foto) hace unos días. Por cierto, seguían con esa propuesta sonora a las siete de la tarde…

Para experimentar he pedido música para desayunar a mi aplicación de cabecera y debo reconocer que no está nada mal: Manu Dibango, Henri Salvador, Stan Getz, incluso mis adorados Kings of Convenience…

Pero por hoy me quedo con Cesaria Evora, quinta propuesta, que he buscado en Youtube para ofrecerla en vivo y en directo: “Petit pays”.

https://youtu.be/jJgVvXSXjrw