ZAPATERO
Y LOS DEFENSORES DE LA RIQUEZA
“…los defensores de la riqueza constituyen un sector en alza en el mundo. Son los guardianes de las puertas, los abogados y contables expertos en trusts y patrimonios, en legislación fiscal, en constitución de sociedades y en transacciones comerciales. Son planificadores y gestores de riqueza…” (de “Los acumuladores de riqueza” – Chuck Collins)
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| El comisionista ilegal |
El sistema funciona así. Impregna todos los estratos empresariales, porque la competitividad no les da tregua. Hay que buscar atajos impositivos porque los demás lo hacen; hay que explotar al máximo los resquicios de la legislación laboral para que los trabajadores produzcan más y reclamen menos; hay que dejarse querer, cuando no empalagar a las administraciones para que estas no te achuchen, y si el nivel es alto y la necesidad apremia, prevariquen; hay que buscar paraísos “legales” para esconder lo que se gana, y si todo se hace dentro de la legalidad mejor, pero si no…
Si en una vida profesional no poderosa, corta en la empresa privada y larga como funcionario de status medio, he visto trampas fiscales, cobro de comisiones, intentos de apaño en ofertas de empleo, de compra de voluntad sindical y de invitación a prevaricar, imagino la presión, el halago, la tentación que acecha a directores generales, secretarios de estado, ministros, presidentes…
La desolación me alcanzó el día que supe que muchos administradores de comunidades de viviendas, fueran profesionales o amateurs, es decir simples vecinos, también cobraban comisiones, algo de lo que hablé en un viejo blog y retrata la perversión a la que puede arrastrar un sistema basado en el “tonto el último” (https://charlievedella.blogspot.com/2018/07/maldito-tres.html).
Suelo recordar a menudo una entrevista a Jaume Matas, el que fuera presidente de la Comunidad de les Illes Balears entre 2003 y 2007 como un ejemplo de la tentación del poder a caer en la corrupción. Además de justificar algunos de los delitos que llevaron a la cárcel a Urdangarin y a él mismo por temas parecidos en un “es que era el yerno del rey”, Matas describía que su entorno como presidente era un mundo de gente que competía por metros de eslora y posesión de Lamborghinis mientras él, nada menos que presidente del territorio, cobraba durante todo el año menos que una juerguita de esa élite en Porto Santo Estefano, Ibiza o las Islas Barbados. El resto es conocido, se apuntó a la prevaricación y el tráfico de influencias para no ser menos y acabó condenado a seis años de cárcel.
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| Los comisionistas legales |
Espoleados por su hija Nora, Williy Bragg y la banda Wilco quitaron el polvo a un montón de letras olvidadas de Woody Guthrie (Oklahoma 1912-1967) y les dieron el lustre que merecían en tres discos formidables. He elegido “The unwelcome guest” (El invitado indeseado), porque su letra parece hecha a medida para acabar con un cierto tono de rebelión.
https://youtu.be/5yIuyCcjrsk
EL INVITADO INDESEADO
A las lujosas mansiones del hombre rico cabalgo con el viento
y mi buen caballo, mi brillante Black Bess.
Al teatro de la fortuna
para tomar la plata brillante,
el oro que robaron.
Y mientras cabalgamos en la húmeda y brumosa medianoche,
resopla, mi buen poni, tú me das lo mejor de ti.
Porque tú sabes, y yo sé, mi buen caballo
que tantas veces como estamos entre los ricos,
somos invitados indeseados.
Nunca he quitado comida a las viudas y huérfanos,
ni he oprimido a ningún hombre trabajador.
Así que tómate tu tiempo,
porque pronto
iremos a casa como un rayo. Pronto cabalgaremos, mi brillante Black Bess.
Ningún poni de hombre rico y gordo podrá jamás alcanzarte,
y no hay jinete del este al oeste
que pueda seguir tu rastro
en esta oscura niebla y medianoche,
cuando los ladrones barrigones
persiguen a su invitado indeseado.
No sé, mi buen caballo,
mientras trotamos en esta oscuridad,
si robar a los ricos es para bien o para mal.
Ellos lo toman robando, mintiendo y apostando,
y yo lo tomo a mi manera, mi brillante Black Bess.
Trato bien a los caballos y soy amigable con los extraños.
Cabalgo, y tu carrera hace que mis armas hablen mejor,
mientras los rangers y sus ayudantes
son contratados por el hombre rico
para atraparme y colgarme, mi brillante Black Bess.
Sí, un día me pillarán desprevenido
y me matarán,
y entonces me habré ido, pero ese no será mi final,
porque mis armas y mi silla de montar siempre estarán ocupadas
por viajeros indeseados y otros hombres valientes.
Y tomarán el dinero y lo repartirán equitativamente,
como sugieren la Biblia y los profetas,
pero al hombre que cabalga para ayudar a los trabajadores pobres
los ricos lo matarán como a un invitado indeseado.












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