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jueves, 1 de octubre de 2026

Microrrelatos 7

De vez en cuando hay gente que me dice que por qué no escribo una novela o saco del cajón esa que hay, quien sabe que existe, pero que nadie mejor que yo es consciente de que tuvo un resultado fallido. Qué pereza...Porque tengo que decir que he llegado a esta última tanda de microrrelatos, apenas una docena de páginas entre todos, sencillamente exhausto. 

Espero por lo menos que hayan gustado, también la elección de fotos, como hay quienes mediante comentarios o en privado me han transmitido.

He aquí esta séptima y última tanda.

MICRORRELATOS, 

Y SIETE

Foto: "Collin Walking on hands" de Rodney Smith

🔑 Decían que era el más guapo de los galanes de su época y un actor sin demasiado talento pero esforzado. Tuvo un par de papeles estrella al lado de una pelirroja que le sacaba dos largos de inteligencia, pero un beso fue su perdición. Se corrió que lo suyo no era el buen aliento y desde aquello su carrera empezó a decaer. Siguió unos años dando tumbos con papeles de malo secundario en western de serie B y telenovelas familiares, hasta que decidió dejar el séptimo arte y cambiar de profesión. 

Con los años terminó siendo elegido senador demócrata en un estado del norte, porque, aunque muchas veces huela mal, la halitosis no debe tener nada que ver con la carrera política...

🔑 Los pescadores son adictos a las redes.

🔑 Era puntual, cauto, riguroso, concienzudo, hábil, paciente, eficaz. Había que reconocer que en lo suyo era muy bueno, seguramente uno de los mejores asesinos en serie de lo que llevamos de milenio.

🔑 A los atletas no les conviene andar con pies de plomo

🔑 Una de las mayores incógnitas culturales del momento es saber cómo deberán actuar las personas políticamente correctas cuando las políticamente incorrectas estén en el gobierno.

🔑 Cuando montaron la empresa de calderería estaban a partir un piñón, pero acabaron partiéndose la cara.

🔑 Los jugadores de baloncesto que menos se mojan son los aleros.

🔑 El secreto de sumario es el menos sumario de los secretos. 

🔑 Por los pasillos del Lidl, que antes fue ultramarinos Bertolo, y antes un garaje, y antes el cine Europa en los bajos de uno de los edificios de la promoción que el Instituto Nacional de la Vivienda construyó en los años cincuenta sobre una zona de pastoreo, dicen que a veces pasea Martínez Soria, un encofrador, un joven labriego y dos ovejas merinas; que se oyen disparos de metralleta, trote de caballos,  ladridos de perro; y que con suerte, algunos días, te atiende en la caja Shirley MacLaine.

🔑 Ese día hubo en Ceuta marejadilla, moros en la costa y mucha mar de fondo. Casi dos meses después predomina la tierra quemada, el sálvese quien pueda y la merienda de negros.


Hace unos días me tropecé con un vinilo de gente perdida, de la época en que algunos seguíamos la marca Windham Hill como si fuera imposible que el sello errara en su elección. Busco en las redes y descubro que es el único de Rubaja y Hernández, e incluso que el mejicano Hernández desapareció del mundo musical. Resumiendo, que pudo tratarse de un error de Windham Hill, ¿o no? Aunque leo críticas señalando que se trata de música algo desfasada, algunos de sus cortes resisten el envite. Yo he elegido este "Días felices". Espero lo hayan sido los del verano que acabó. 

https://youtu.be/Gf6JZ9OjuqQ?list=RDGf6JZ9OjuqQ



Nota: Blogger, la aplicación que uso para el blog, está eliminando el acceso directo de la música que publicamos, de modo que si queréis acceder tenéis que pinchar en el enlace. En adelante solo adjuntaré una foto del disco o de l@s elegid@s. No hay otra opción.



martes, 15 de septiembre de 2026

Microrrelatos 6


MICRORRELATOS 6


Foto de Albarrán y Cabrera


🔍 Aunque la primera vez lo hacen con una oblea de harina dulce, los católicos comulgan el resto de sus vidas con ruedas de molino.

🔎 Esta semana entrevistan en prime time a Manolo Álvarez, un aventurero, un hombre intrépido y contracorriente, alguien que ha convertido su vida en un deporte de riesgo, el único español que no tiene Instagram, no ha estado en Nueva York ni ha subido al Everest.

🔍 Por más que hayan ganado varias veces un gran slam, la vida profesional de los tenistas está plagada de reveses.

🔎 A los y las jugadoras de póker les encanta montarse tríos y dobles parejas. 

🔍 La peculiaridad de los incendios de los últimos años es que los bomberos están muy quemados.

🔎 Como siempre dejaba para mañana lo que podía hacer hoy nunca hizo nada.

🔍 Los periodistas deportivos se quejan de que los delanteros de fútbol son incapaces de rematar una frase entera.

🔎 Como no sabía lo que eran las bruces se daba cada hostia quepaqué.

🔍 Pese a la insistencia y los deseos populares el sol no acaba de salir nunca por Antequera.

🔎 Los magos son gente peculiar. Antaño multiplicaban panes y peces y resucitaban al tercer día. Más recientemente cortaban en dos a una chica de pelo largo, sacaban conejos de las chisteras y hacían desaparecer vagones de tren. Rubén Zapico se desapareció a sí mismo. Luego supimos que detrás había dejado un pufo de varios kilos en su otra actividad profesional, la inmobiliaria. 

Hace unas semanas nos dejó el mejor de todos, Tamariz. Te hacía feliz con una baraja y tañía un violín invisible.


De otra cosa puede ser, pero a los Rolling Stones nunca se les podrá acusar de falta de energía, por lo menos mientras aguante el cuerpo, cosa que con más de ochenta años es ya algo heroico. Para muestra este botón: "It me in the head", de su último disco, "Foreign tongues", aún calentito (publicado en julio de 2026).


https://youtu.be/SodOJmGWAXA?list=RDSodOJmGWAXA


lunes, 24 de agosto de 2026

Microrrelatos 5

MICRORRELATOS 5

Foto de Martin Parr

⌛ Algunos académicos de la lengua creen que es necesario cambiar la definición del vocablo genocidio. 

"Uso ramplón del arte de la guerra" es una buena opción, ha declarado uno de ellos, conocido "echaopalante" autor de novelas de espadachines.

Es de suponer que, de consolidarse la modificación, el genocidio, es decir, la ramplonería, podría ser castigada en España con unos meses de servicios a la ciudadanía, así que cualquier día vemos a Netanyahu barriendo las calles de Carabanchel.

⌛ En muchas zonas de África las personas más valientes no tienen agallas ni mueren con las botas puestas.

⌛ Dios debía estar de mala hostia, algo habitual, cuando castigó a René y a sus padres a una hipoxia inmerecida. 

Aunque dicen que su hijo, el de dios, vino millones de años después de la creación del mundo a blanquear a su padre, es incomprensible que todavía no le haya quitado la tutela.

⌛ Las personas distraídas viajan mucho. Hoy están en los cerros de Úbeda y mañana en Babia o en la luna de Valencia.

⌛ Afortunadamente los efectos de nuestra vejez pasan desapercibidos porque casi nadie nos reconoce.

⌛ ...antes o después, siempre ocurre algo...

⌛ Sumergió la pluma en el tintero y suspiró. En quinientas cuarenta y dos páginas el anciano escritor había partido peras con reyes, nobles, militares, enemigos y antiguas amantes. 

Releyó el epílogo y pensó, satisfecho, que el mamotreto competía con los de los grandes escritores rusos y franceses y, con suerte, sería considerada la mejor novela decimonónica en años venideros, pero él no lo disfrutaría, porque esa misma tarde el anciano fue coceado por un caballo revoltoso y no sobrevivió.

El manuscrito permaneció en el escritorio algunos meses. Sin apenas familia y un patrimonio que era principalmente una carga que mantener, solo uno de sus sobrinos se acercó a la finca con el tiempo y mostró algo de interés por un escrito cuya lectura apenas soportó una decena de páginas pero vendió a bajo precio a un mecenas de la capital.

Impreso con la firma de un autor consagrado, que se prestó al fraude con desvergüenza impropia, el novelón está considerado hoy en día como una de las grandes obras de la literatura universal.

⌛ Una de las características de la tarta nupcial es que a las pocas horas nadie es capaz de decir a qué sabía.

⌛ Con la puta manía de los gemelos Rodríguez en intercambiar su identidad, fue Ernesto el que falleció en un accidente de moto y José Mari el que acabó casándose con Margarita Lupiáñez, cosa que ella nunca supo ni sospechó.


Mi amigo Enric me recomendó el último disco de su colega bajista Dave Holland, muy felizmente acompañado de una veterana cantante a la que no conocía, Norma Winstone, y el grupo London Vocal Project, todo ello sobre música compuesta por el fallecido trompetista Keeny Wheler. 

He elegido "Not waving but drowning", cuya letra corresponde al poema más conocido de la escritora británica Stevie Smith, que con todos los respetos y distancias está en la línea de algunos de los juegos, equívocos, bromas y paradojas de mis microrrelatos, ya que describe la confusión producida por la imagen de alguien que, en la superficie de un lago, no se sabe si saluda o se ahoga. Advierto que la totalidad del disco, "Vital spark", vale la pena por su belleza y originalidad.



martes, 11 de agosto de 2026

Microrrelatos 4


MICRORRELATOS 4

Foto "Bean´s bottom" de Sally Mann

👍 El veterano púgil, imbatido y jamás noqueado, murió de un golpe de calor.

👎 Las de cine son estrellas fugaces.

👍 Cada verano se enamoraba de una chica. La cortejaba, la seguía a distancia, se dejaba ver. Pasado el ecuador de la estación alcanzaban a intimidar y salían solos. Jamás le daba tiempo a confirmarlo porque llegaba setiembre y de nuevo la distancia. Todas, cada una de ellas, fue, durante los diez o doce veranos de su juventud, aquella a la que nunca quiso tanto.

👎 Militares, policías y guardias civiles son gente de armas tomar.

👍 Los jueces están cargados de puñetas.

👍 Un indigente encontró hace unos días abundantes promesas en un vertedero de las afueras de Madrid.

Son las típicas palabras que se lleva el viento - afirmó en rueda de prensa el portavoz del gobierno acosado por las preguntas  de los periodistas.

👎 Pocos días después de la apoteósica victoria de la selección española en el mundial de fútbol sintió un gran vacío, un hueco en el abdomen que fue ensanchándose, llegó a tórax y corazón, atravesó el cuello y ahuecó su cerebro.

Desde entonces aquel joven hincha vaga por el barrio como pollo sin cabeza.

👍 Algunos tertulianos poseen dos dones sobrenaturales: la ubicuidad y la inanidad.

👎 Tras una reunión maratoniana el responsable de la empresa pasó a la firma del líder sindical un legajo de papel mojado.

👍 Todas las mañanas se acerca a la playa, se calza gorro y gafas y nada hacia la boya amarilla con un braceo reposado y cadencioso.

Allí, bajo el agua, sigue la roca afilada, el fondo arenoso, que un oleaje suave va ondulando, un banco de sargos, algún cangrejo, dos medusas...y ella...la sirena, que agazapada tras unos matojos de posidonia guiña su ojo derecho, azul, como una ninfa cómplice.

Tras una primera intentona en la Sala Santana de Bilbao, frustrada por el confinamiento de 2020, el mes pasado pudimos degustar a Snarky Puppy en versión reducida de miembros en el Festival de Jazz de Vitoria. Esta "It stays with you" resume muy bien el tipo de música orquestada que elaboran.

lunes, 27 de julio de 2026

Microrrelatos 3

MICRORRELATOS 3

Foto de Micaela Cortese


 📌 Una de las grandes virtudes del móvil es que ya puedes hablar solo sin que piensen que estás loco.

📌 En el zénit de la juventud dicen quererse, se hacen selfies en lugares inhóspitos y practican un sexo entre salvaje y porno. Despiden ese momento dulce con una polla en la cabeza y unas bragas con puntillas, rodeados de imbéciles que aprovechan para beber como cosacos. Luego lo petan vestidos de ricos kitsch, como las Kardashian, y gastan un pastizal en el día, dicen, más feliz de sus vidas. Tres años más tarde ya se han dicho de todo y se divorcian, y si no han dejado un bebé y una hipoteca en el camino a veces, no todas, vuelven a empezar.

📌 Cuando conduces, sea en bici, motocicleta, coche o camión, todo va sobre ruedas.

📌 El río Nervión copula con la ría de Bilbao a la altura de La Peña.

📌 Mientras la cuidadora coquetea en Instagram con una mano, la anciana se apoya en la otra y un andador y pasea, vacilante, algún que otro episodio de la posguerra civil.

📌Pese a la airada respuesta del autor liberal, el interlocutor sigue arguyendo que Stuart Mill es, a fecha de hoy, un utópico enternecedor.

📌 Marta Olivella se había echado a perder y nunca la volvieron a encontrar.

📌 Los viejos espectadores de ciclismo echan en falta a la serpiente multicolor y al farolillo rojo, pero sobre todo a un omnipresente tipo con bigote que se llamaba Jaume Mir.

📌 Arturo García odiaba las colas porque le recordaban al Auxilio Social, donde pasó gran parte de su infancia, pero cayó redondo haciendo cola en la lotería de doña Manolita. Buscando un golpe de suerte...

📌 La visión del eclipse fue eclipsada por la borrasca.


El 21 de junio de 2022 Pablo Milanes cantó por última vez en La Habana, pocos meses antes de morir. Aunque crítico con los pasos dados por la revolución, nunca renunció a ella ni a su país. Esta canción va por los ciudadanos y ciudadanas de Cuba, demasiado maltratadas por la historia, y por mi bisabuelo Antonio que, nacido en aquella ciudad, me ha tenido entretenido estos últimos tiempos reconstruyendo su curiosa biografía.


https://youtu.be/9GK8JJUI67k


viernes, 3 de julio de 2026

Microrrelatos 2

MICRORRELATOS 2

Foto de Helena Côrrea de Barros


👉 Nuestra terraza ya no será declarada reserva de la biosfera, porque ahora vive asediada por las gaviotas. 

Es evidente que éstas, las cigüeñas y los patinetes tienen mala prensa.

👈 Según el bulo el logopeda era tartaja.

👉 Los tertulianos desguazaron el sumario con saña. De sus tripas surgió un hedor nauseabundo, un ministro, dos asesores fiscales, una prostituta eslovena, una pareja de hámster y el juez.

👈 Había hecho doce veces el camino de Santiago pero su vida seguía siendo un infierno.

👉 Cogió la palabra del día, buril, y desbastó la cabeza del jefe de personal.

👈 Le dijo que había tenido una aventura, y ella, ingenua, pensó en descensos, escaladas, averías, tormentas, altercados...

👉 El surfista no estaba preparado para la ola de calor.

👈 El jefe de redacción estaba hecho un basilisco. ¿Cómo has podido definir a la poetisa como muy versátil? preguntó al joven becario.

👉 A los cocainómanos les encanta estar en primera línea de playa.

👈 Según la AEMET entre Mosqueruela de Valdelinares y La Iglesuela del Cid es relativamente fácil llevar una vida tormentosa.

👉 Mientras se preparaba para ir al juzgado se miró varias veces en el espejo para atusarse el pelo, apretar el nudo de la corbata y chequear el estado de su sonrisa. 

En estos casos la palabra presunción no es la más adecuada para acompañar a la inocencia.

NOTA.- Este blog es el número 400 de “La vedella colorá” y sigue a un mes en el que ha batido el récord de visitas, 18.524, algo que tendrá que ver con el hecho de que algunas de sus entradas, principalmente dedicadas a gente del mundo artístico-literario, estén ya en cabeza en la búsqueda de Google. 

Eskerrik asko a l@s habituales.


Desde hace unos años Micah P. Hinson, (Menphis 1981) vive en Carabanchel, un barrio popular ahora conocido como el soho madrileño, donde intenta, como en su último disco, huir de los demonios que le llevaron a tocar fondo varias veces. Esta "Oh sleepyhead" es una muestra de su nueva etapa.

https://youtu.be/GFGh6hkhqSo?list=RDGFGh6hkhqSo


martes, 7 de abril de 2026

Guerras

GUERRAS INTESTINAS

“Parece ser que Voltaire dijo que no hubiera habido noche de San Bartolomé si el rey no hubiera estado estreñido… El hecho es que la noche de San Bartolomé es uno de esos sucesos vitales que ocurre de un modo inevitable por las eternas leyes de las características de la humanidad: asesinar en su sociedad la cantidad de gente que sobra y ajustar a esta masacre las pasiones que la apoyan.” 

(Guerra y paz – Lev Tolstói)

Fotograma de la versión rusa de
Guerra y paz

Es posible que Tolstoi (Tula-Rusia 1828-1910) tuviera en la cabeza al escribir esta cita de “Guerra y paz” que él mismo empezó a publicarla en fascículos a raíz de un hecho también accidental, no un estreñimiento sino la convalecencia tras la caída de un caballo, un momento parecido al que usa para burlarse de Napoleón en una de las secuencias más ácidas y grotescas de la novela. 

Sea o no así, la cita es de apabullante actualidad si únicamente cambiamos el rango del protagonista principal y el momento o lugar del retrete. El furor producido por el estreñimiento, es decir, la crueldad con la que un todopoderoso puede operar por la incomodidad intestinal y las pasiones no menos fecales de quienes son capaces de apoyar la masacre siguen intactas.

Para seguir con las citas, Swift decía algo así como que el humor y la sátira eran la revancha de los oprimidos, y bien que lo demostró a lo largo de su obra. En las sociedades opulentas, la única manera de que el café con leche matinal no se nos agrie mientras escuchamos las noticias es repasar los memes del día, la burla a la que diariamente se somete a los poderosos. Conocedores de que se trata del paliativo que acompaña a la amargura, ellos mismos nos permiten hacerlo a través de sus redes, salvo que los algoritmos determinen que la cosa se escapa a su control. Entonces simplemente te echarán de ellas porque no “respetas” las normas del sistema.

En Sudán...

Imagino que el humor, la risa, qué decir de la felicidad ya no existen en Sudán, donde ahora mismo hay miles de bebés de menos de dos años arrastrándose por caminos polvorientos en busca de algo de comida, agua o cobijo. Tampoco las supongo en Gaza, aunque a veces vea videos de niños jugando entre los escombros, ni por supuesto que en el Líbano, Ukrania o Irán. También parecen menguar en el mismo Israel, porque el ataque a la población civil no tiene exclusividad ni copyright.

Lo brutal, lo vergonzoso es que el intestino siga dominando a la masa cerebral y el corazón en una bola de magma, tierra y agua en la que, según Oxfam, el patrimonio del 1% de la población más rica puede acabar hasta seis veces con la pobreza con el chasquido de sus dedos. Porque aunque las guerras se vistan de conflicto religioso y de a ver qué dios la tiene más larga, el trasfondo siempre es el mismo: el reparto mundial, continental, nacional, regional, ciudadano, barrial de la riqueza.

Para acabar con las citas: decía Theodor Adorno que después de Auschwitz escribir poesía era un acto de barbarie. Con lo listo que era, pareciera que la historia del estreñimiento y sus apasionados seguidores hubiera empezado en los años cuarenta del siglo XX, y que los judíos fueran las víctimas únicas o principales de los genocidios. Seguramente no había leído “Guerra y paz” ni tenía ni idea de los avatares del tracto gastrointestinal...



Tras todo esto también parece impúdico acabar con música, pero como esta siempre es un consuelo, una de las referencias musicales de "Guerra y paz" es esta Sonata Opus 34 número 1 de J.L. Dussek (Càslav-Chequia 1760-1812). A Adorno, compositor además de filósofo, lo dejaremos para más adelante



https://youtu.be/jQNePiEp3dk


miércoles, 17 de diciembre de 2025

David Uclés

UCLÉS MUSICAL


La inclusión de referencias musicales en la literatura es un clásico. Si además, como es el caso, el autor hace un guiño, se coloca en primera persona y te invita a acompañar el texto con la pieza que le parece apropiada, es obligado acercarte al ordenata y ver de qué va la incitación. Lo contrario sería amputar la obra tal como el autor la concibió.

En su exitosa “La península de las casas vacías”, novela río que transcurre a lo largo de Iberia y la guerra que enfrentó a sus vecinos, familias y generaciones, David Uclés (Úbeda 1990) propone el acercamiento a varias obras musicales. En la elección se nota un oído de gourmet propio de alguien que compone y toca varios instrumentos, selección que intentaré mostrar a lo largo de este blog.

En cuanto a la novela, sorprendente best seller, es muy original, para mí un plus, y aunque me parece algo irregular contiene páginas brillantísimas, de esas que invitan a releer. 

Aquí su selección auditiva:

“3 Choruses from Tzar Feodor Ioannovich 2 Sacred love” de Gueorgi V. Sviridov

Además de dar nombre a un asteroide, Gueorgui Vasílievich Svirídov (Fatezh – Rusia/ 1915- 1998) es una de las grandes figuras de la música neorromántica y nacionalista rusa. Alumno de Shostakovich fue multipremiado por el régimen comunista y muy poco reconocido en occidente. En este caso utilizó la estructura de un texto litúrgico para apoyar la obra que Alexis Tolstoi, primo segundo de León, dedicó a un zar un tanto peculiar, Feodor Ioannovich.

He encontrado esta segunda parte, “Amor sagrado”, que algún crítico califica de “a la vez serena y patética”.


https://youtu.be/1ivSqMO9AbU

“Andante festivo” de Jean Sibelius

Jean Sibelius (Hämeenlinna – Finlandia/1865-1957) es el gran héroe de la música nacionalista finesa. Inicialmente concebida para cuarteto de cuerda, el “Andante festivo” fue convertido en obra orquestal porque el autor, aficionado a la radio, entendió la capacidad transmisora del medio y consideró más apropiada esa estructura. Leo que fue interpretada por primera vez en 1922, en el 25 aniversario de los aserraderos Säynätsalo, aunque luego se ha asociado a contenidos religiosos por su solemnidad.

He encontrado la retransmisión que de esta obra de gran belleza melódica hizo la Radio oficial de Finlandia en homenaje a la Exposición Universal de Nueva York el 1 de enero de 1939, nada más y nada menos que dirigida por el propio Sibelius, ya retirado y con 74 años de edad. 


https://youtu.be/vgXI8tnibmI

“Ederlezi” (Anónimo)

Aunque esta canción se atribuye equivocadamente a Goran Bregovic (Sarajevo 1950), porque le dio un toque renovado para la película “El tiempo de los gitanos”, de Emir Kusturica, se trata de tema popular que los romaníes balcánicos cantan desde hace siglos en la fiesta de la primavera. 

Si bien en youtube se encuentran múltiples versiones, me quedo con la de la película por su belleza visual y ser una de las dos que propone Uclés. 


https://youtu.be/EZf00ad3G6o

“Requiem: II. Kyrie” de György Ligeti

György Ligeti (Dicsőszentmárton-Rumania/1923-2006) alcanzó fama mundial gracias a que esta parte de su “Requiem” fue utilizado por Stanley Kubrick en “2001 Odisea del espacio” en 1968. Judío de raíces húngaras, fue con su madre el único superviviente familiar del holocausto. Como víctima del desarraigo de húngaro errante y judío perseguido, cuando no era ni practicante ni creyente, Ligeti fue siempre un espíritu libre, algo que se aprecia en una música en continua búsqueda de la innovación.

Reconocido como creador del concepto de “micropolifonía”, consistente en la mezcla y acumulación de polifonías individuales, leo que trabajó hasta nueve meses en la creación de esta parte del Requiem, de apenas siete minutos. También que, estrenado por la Orquesta de la Radio Sueca en 1965, el director transmitió a Ligeti el terror de los componentes de orquesta y coro por la complejidad de su ejecución.


https://youtu.be/JWqxPp6SvMw

“Adagio del Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo interpretado por Miles Davis

Este adagio de Joaquín Rodrigo (Sagunto 1901-1999) es posiblemente una de las piezas más reconocidas e interpretadas de la música española de todos los tiempos. Es además el punto de inflexión en la vida de Rodrigo, compositor ciego desde los tres años de edad, que la estrena en Barcelona en 1940, tras años de penuria vital y económica en un éxodo que le hace pasar por Alemania, Suiza y Francia. 

Aunque especialmente creada para guitarra, instrumento al que Rodrigo dio especial relieve, he respetado la elección de Uclés, es decir, la interpretación que Miles Davis (Illinois 1926-1991), que decía de ella “que es tan fuerte que, cuanto más suave se toque, más fuerte se vuelve, y cuanto más fuerte se toque, más débil se vuelve”, hizo en su “Sketches of Spain” de 1959.


https://youtu.be/H0_VNSia-J4


lunes, 1 de diciembre de 2025

Bluff

CARLOS GÓMEZ CARRERA 

LAS CARICATURAS LAS CARGA EL DIABLO

Ahora que está tan de moda la revisión del franquismo, convertido de pronto en un periodo en el que todo dios era libre y feliz, tenía piso y coche en propiedad, algo que solo empezó a darse en sus últimos estertores, vale la pena descubrir la crueldad con que se abrió paso al iniciar su singladura en 1939.

Uno de esos casos es el del dibujante gráfico Carlos Gómez Carrera (Madrid 1903-1940), alias Bluff. Ilustrador naif en sus comienzos, dedicados principalmente al cuento infantil, viñetista en los semanarios “Muchas gracias” y “Gutiérrez”, ficha por el periódico “La libertad”, considerada la publicación progresista de Juan March, hasta que éste la vende en 1934. Es en ese periodo, inmediatamente anterior a la sublevación fascista, cuando Bluff deriva hacia una creación más politizada, si bien siempre dentro de los límites del humor gráfico, sobre todo como uno de los colaboradores estrella de la revista “La Traca”, propiedad del editor republicano Vicent Miguel Carceller (Valencia 1890-1940).

La Traca, fundada en 1884, fue una revista valencianista y anticlerical por la que pasaron conocidos autores como Zamacois o Blasco Ibáñez. Según algunos historiadores la publicación llegó a tener una tirada de medio millón de ejemplares, con una distribución en catalán y castellano que alcanzaba toda la península. 

En La Traca, un Bluff muy comprometido con la causa republicana convierte al depuesto Alfonso XIII y a Hitler y Mussolini en dianas principales de sus sátiras gráficas.

Tras el golpe militar de 1936 el dibujante se ceba en Franco, al que caricaturiza como un militar afeminado. Hay que pensar que en algunos ambientes africanistas éste era conocido con el alias de “la culona” y que la homofobia u homobroma también impregnaba entonces el imaginario “progresista”. 

Detenido junto a Carceller nada más acabada la contienda, consigue inicialmente una redención de penas por trabajo penitenciario, pero su carácter siempre inquieto le incita a publicar una tira cómica en la revista del penal, cínicamente denominada “Redención”. Parece que la aparición de un fulano con el puño en alto y una estrella de cinco puntas en una de sus viñetas despierta la búsqueda de su pasado y remueve el afán de venganza de los franquistas, quizás del propio dictador, por la portada de La Traca.

El caso es que, tras un juicio sumarísimo, el 28 de Junio de 1.940 un camión recoge de la cárcel Modelo de Valencia a siete presos, entre ellos a Bluff y a Carceller con un destino conocido: el paredón del campo de tiro de Paterna, sito frente el Cementerio de la misma localidad, donde ambos serán fusilados y enterrados en una fosa común.

Carceller

Sería injusto cerrar este blog de homenaje a Gómez Carrera, pero también a Carceller, sin citar un hecho ejemplar. El caso es que nada más ser detenidos, los instructores franquistas se centran en conocer la identidad de otro de los colaboradores de La Traca, el que se esconde tras el seudónimo de Tramús o Marqués de Sade, dibujante especializado en temas eróticos. Pese a ser torturados durante días – a Carceller le obligan a comerse literalmente un ejemplar de la revista– no consiguen hacer que canten el nombre real de Tramús, que no es otro que el del ilustrador Enrique Pertegás (Valencia 1894-1962). Este no solo salvará su vida, sino que seguirá publicando, ahora ya cosas inocuas, como un famoso y reconocido tebeo de la época, “Silac, el hombre león”, hasta su fallecimiento en 1962. 

En la época franquista las caricaturas las cargaba el diablo…

Creo que es la primera vez que traigo al blog a los Clash, así que valga este video basado en su "Spanish bombs" como desagravio.



miércoles, 8 de octubre de 2025

KID BANANA


KID BANANA
(último relato corto/deportivo)


Mi abuelo me solía decir que sin su tío Pancri, Kid Banana, nuestra familia hubiera sido anodina. Creo que usaba ese adjetivo poco común porque lo normal era preguntar de inmediato por la rareza de su uso y significado. Además añadía datos que creía o pretendía lo confirmaran.

No tenemos un contrabandista, un futbolista, un ministro o un asesino en serie que meter en el árbol genealógico - decía con cierta sorna - Los bisabuelos labradores, los abuelos albañiles, los hijos abogados y los nietos vagos de remate.

Entre esos nietos sin futuro estaba yo, que cerca de los treinta años apenas acumulaba tres de trabajo. Sin embargo mi abuelo me defendía en los pleitos familiares porque, decía, es el único que ha sacado los pies del tiesto. Todo porque sabía de mi afición y mis pinitos con el dibujo.

Este acabará triunfando, como Picasso - le decía a mi padre cuando este se quejaba de que yo siempre estaba en babia o pintarrajeado con lápices o acuarelas.

El había sido albañil y luego jefe de obra, pero también un lector ferviente que llegó a acuñar una biblioteca más que modesta. En cuanto a Kid Banana, el supuesto alias boxístico del tío Pancri, vio como su entidad corpórea se deshacía en polvo y ceniza cuando murió el abuelo. He aquí la realidad.

Hace algo más de un año, en unos de mis contados viajes a la capital, pasé por el gimnasio Galiana, auténtica catedral del boxeo dedicada a un grande, Fred, a quien en su tiempo llamaban el torero del ring. Según mi abuelo, que me había hablado una y otra vez de aquel gladiador, al que se asociaba con el arte de cúchares por los desplantes que dedicaba a sus contrincantes, allí se había forjado la figura pugilística del tío Pancri, de modo que entré con la intención de saber si aún quedaba alguien que hubiera compartido cuadrilátero con él.

¿Kid Banana? No he oído ese nombre en mi vida - me contestó el dueño del gimnasio - y te juro que no hay boxeador mínimamente bueno al que no conozca.

Eso me descolocó tanto que nada más salir de allí busqué en internet. En la nube virtual solo aparecían dos Kid Banana. Un rapero hondureño y un antiguo boxeador argentino, ya fallecido. Nadie más.

Desconcertado por el resultado negativo de mis pesquisas, consciente de que el argentino, Claudio Bechini en la vida civil, nada tenía que ver con el tío Pancri, llamé a mi madre para preguntarle por el tío-bisabuelo y ella me confesó que no le conoció.

Murió muy joven - me dijo.

Era boxeador ¿no? - le pregunté.

Qué va. No le dio tiempo. Si debió morir con quince o dieciséis años ...

Este dato me dejó definitivamente ko, nunca mejor dicho, porque mi abuelo me había contado las proezas de un púgil que, según decía, había llegado a boxear en el Luna Park de Buenos Aires, el personaje familiar que, a base de mamporrazos, nos había librado del anonimato.

Durante semanas contacté con familiares a los que había perdido de vista hacía años. Se extrañaban de que les preguntara por alguien al que, o bien no recordaban o del que apenas habían oído hablar. Me echaban en cara mi desapego familiar, me preguntaban por mis padres y prometían echarme una mano si descubrían algo relacionado con el tío Pancri. En cuanto a Kid Banana a solo a uno de mis primos sonaba nombre y dedicación.

En pocos meses comprendí que los combates ganados por ko a lo largo de toda España, las peleas encarnizadas con un púgil irlandés y otro nigeriano en el Gran Price de Barcelona, el intento de amaño de un combate que acabó con su periplo americano y una vida privada que le permitió codearse con vedettes y actrices de la época eran fruto de la inventiva del abuelo y de su ahínco por superar la grisura colectiva que creía rodearle.

Los días se dividen en agónicos y apacibles, decía mi abuelo cuando salía de casa a hacer kilómetros, pues así hablaba de sus paseos. Murió sin agonía un día apacible del otoño de hace tres años, veintidós grados y un aire que mezclaba la sombra de los abedules con una brisa que parecía venida de un mediterráneo a casi quinientos kilómetros de distancia, así que no pudo asistir a la presentación, ni saber que le había dedicado mi primer comic, "Kid Banana", la biografía apócrifa del tío Pancri que, espero, siga salvando a nuestra familia de una vida anodina.



martes, 30 de septiembre de 2025

Petanca

PETANCA

(penúltimo relato corto/deportivo)



Tras el último golpe vio el cuello del chaval doblado como el de un muñeco y sus ojos oscuros mirando al infinito. Antes se había oído gritar a sí mismo, ¡Maldito moro!, y el sonido a nuez cascada de la bola en el cráneo del muchacho.

Sus padres le regalaron su primer juego de petanca el verano de 1978, cuando fueron a Narbonne a ver a un amigo de la familia que había recalado allí. Recuerda con precisión aquel verano pese a que solo tenía cinco años porque fue la primera y última vez que vio a aquel hombre, alguien del que la familia hablaba con un raro remilgo, solo porque compartía vivienda con una persona del mismo sexo. Cuando recordaba aquellas imágenes en un sepia absurdo, también oía la música que su padre asignaba a la ciudad, la que Charles Trenet, vecino de la villa y amigo de aquella extraña pareja había compuesto yendo en tren camino de la costa. Una canción que decía así: La mer, qu′on voit danser le long des golfes clairs a des reflets d'argent. La mer, des reflets changeants sous la pluie.(*)

En cuanto al regalo, era un juego de plástico con agarradera que contenía ocho bolas del mismo material con los colores del parchís y un pequeño boliche blanco.

Ahora bajaba una vez a la semana a unas pistas cercanas al club náutico con un compañero de trabajo. Jugaban media docena de partidas con bolas metálicas a 100 euros la esfera y se tomaban un par de jarras de tinto de verano en la única taberna vieja que quedaba en la zona del puerto 

Por los alrededores pululaban grupos de adolescentes, principalmente magrebíes. Algunos jugaban a voleiplaya, hacían ejercicio, también fumaban porros, bromeaban o se metían con las chicas de su edad. Entre ese grupo de chavales había algún que otro descuidero, práctica de toda la vida en lugares concurridos. Se apostaban en el murete que daba a la playa y cuando veían alguna presa fácil saltaban a la arena y en el momento más propicio se llevaban un móvil, un monedero o un reloj y salían pitando.

Él tenía un puntito violento, no cabe duda. No le gustaba perder ni tampoco las bromas porque le parecía que le tomaban el pelo, así que tenía un historial de pequeñas broncas y media docena de puntos en una ceja. Esa tarde estaba caliente. Su pareja de petanca no había tenido su día y estaba quemadete, de modo que cuando vio a los dos chavales corriendo y a una mujer gritando que la habían robado no se lo pensó, cogió una bola y se fue tras ellos. Uno de los chicos tuvo la mala suerte de tropezar y caer al suelo, porque su perseguidor se le echó encima, le empezó a golpear con la bola metálica y no paró hasta que oyó el crujido del cráneo y se dio cuenta de que estaba muerto.


(*) ”El mar, que danza a lo largo de los golfos cristalinos tiene reflejos de plata. El mar, con reflejos cambiantes bajo la lluvia”.



domingo, 14 de septiembre de 2025

Jaque mate

JAQUE MATE

(sexto relato deportivo)


Esa noche soñó que jugaba en una plaza de toros, con el graderío lleno hasta la bandera por un público entregado.

Lo narra por la televisión un tipo con gafas oscuras que camufla su seseo cordobés con la letra f, afierto, pafienfia, del que dicen que cantó por la radio el gol épico que Zarra, Farra para él, marcó a la pérfida albión en el mundial de 1950. Los locutores deportivos no competían entonces por entonar el gooool más largo y tenían voz de galán y bigote de jefe de Falange.

Algunos seguidores extendieron una pancarta con su nombre, que rimaba con campeón, cuando llegó con aspecto de payaso hippie, saludó al contrincante bielorruso y al público, alentándolo a animarle aplaudiendo al aire, con el gesto tópico de las saltadoras de longitud y triple salto. Se armó la de dios es cristo, como nunca se ha visto en los sueños de los jugadores de ajedrez. Tampoco se ha visto hasta ahora este vestuario extravagante, tan alejado de la severidad austera de los grandes maestros, con una rebeldía similar a la encarnada por Ilie Nastase en los setenta. Hasta entonces los tenistas iban de blanco, con polos Lacoste o Fred Perry, según latitud y herencia cultural, algo que no iba con el rumano, un macarrilla que presumía de haberse acostado con más de 2.000 mujeres. Nastase decidió que a partir de él los tenistas vestirían como les diera la gana y no venerarían al juez de silla como a un santo sacerdote, y así fue.

De modo que además de presentar ese look estrafalario, el ajedrecista se levantará alzando los brazos en V tras cada movimiento y dará unos saltitos provocadores, mientras miles de aficionados corean su nombre enardecidos y hacen la ola.

Sentado frente al tablero hará muecas, gestos alentadores o burlescos que cabrearán al bielorruso, dispuesto en algún momento a abandonar. Finalmente, cuando aseste el jaque mate a un adversario desquiciado, se deshará de la camiseta y dará dos veces la vuelta al ruedo con el torso desnudo ondeando la enseña nacional.

En ese momento su madre entra por la puerta, levanta la persiana y le despierta. Aún aturdido recuerda entonces que hoy su padre le enseñará a mover las piezas de un ajedrez de madera tallada por él mismo, el que le regaló hace unos días por su sexto cumpleaños.


viernes, 5 de septiembre de 2025

Memorias


MEMORIAS

(quinto relato corto/deportivo del verano)

Vio a Delfín Fernández caminando por la acera de enfrente y cruzó y apretó el paso para alcanzarle. Hacía muchos años que no le veía. Le pasaba con casi todos los amigos con los que había coincidido en el colegio o en las calles del barrio, porque raro era el que no había emigrado, incluso a otras poblaciones y comunidades.

Al llegar a su altura le adelantó y se plantó delante mientras le preguntaba: ¿Qué pasa? ¿No me reconoces?

Fernández se paró, puso cara de sorpresa y pareció dudar unos segundos.

Juan, Juan... - dijo mientras intentaba recordar el apellido, sonreía y gesticulaba insinuando que no hacerlo era un error imperdonable.

Beltrán. Juan Beltrán, para servir a dios y a usted - contestó Beltrán para descafeinar el hecho de que no recordara su apellido -Joder, hacía mucho que no coincidíamos. Sé por la prensa que te va muy bien. Pero, joder, qué años aquellos, qué intensidad, qué bien lo pasamos...

Sí. No me puedo quejar - le dice Fernández.

Beltrán y Fernández coincidieron en el Iuventus, un equipo de barrio de cierta categoría en los años ochenta del pasado siglo, cuando casi todos los campos eran de tierra y los vestuarios tenían un depósito de agua caliente que apenas llegaba para la mitad de la plantilla.

-Joder, Delfín, tenías una zurda con guante de seda. Eras demasiado fino para aquellos patatales. Qué campos...No me extraña que Pradera acabara llevando pantalón largo porque terminaba los partidos con los muslos llenos de raspaduras sanguinolentas. ¿Te acuerdas de Pradera, el cancerbero? A él le gustaba que le citaramos así, el cancerbero. Me enteré que había fallecido hace unos tres o cuatro años porque vi su esquela en un periódico. Demasiado joven...

- Sí. Le recuerdo, vagamente pero le recuerdo. Un chico rubio, muy alto...

- Era alto pero muy moreno - le interrumpió Beltrán - El rubio al que te refieres debe ser Sagarduy, uno grande que jugaba de central. Solía decir que la pelota puede que pasara pero no el jugador. En un córner le pegó un codazo al delantero centro del Padilla y lo dejó KO. Llegamos a pensar que lo había matado. Pero lo más bestia fue el viaje que le dio Valerio a otro fulano ¿Te acuerdas de Valerio? ¿Uno que parecía gitano? Jugaba de lateral.

- Ahora mismo... - balbuceó Fernández.

- Sí, joder, moreno, flacucho, con el pelo hasta los hombros. Pilló a un extremo con las dos piernas y también lo envió al hospital. A los dos o tres años vimos al menda y seguía cojo. Luego supimos que para siempre. ¿Y no ves a nadie de aquellos tiempos? - le preguntó, sabiendo que era difícil, que Fernández viviría en la parte alta de la ciudad o en alguna de las urbanizaciones de lujo de la sierra. Que no frecuentaba el barrio porque sus padres habían fallecido hacía mucho tiempo, y siendo como era directivo de un grupo bancario pertenecía a otro mundo, a otra memoria, a otra dimensión.

- No. La verdad es que he perdido el contacto. Ya sabes. Te cambia la vida...mis padres murieron y vendimos el piso. No sé. Alguna vez me he encontrado con Sánchez. ¿Era Sánchez? Uno bajito que jugaba de extremo. Que era muy rápido, zurdo…

- Santos. Miguel Santos, el cirujano. Joder, cómo corría el cabrón. Pero ese solo jugó un par de temporadas. Se fue al equipo de la universidad y nunca más se supo. Sé que es cirujano porque operó a un amigo mío de cáncer de colon. En su lugar vino un argentino, Cassari, un exiliado ya mayorcete amigo de Sagarduy. Le recuerdo muy bien porque decía que jugaba de güin, de extremo, y era muy supersticioso. Se ponía una media de cada color, y como el refer, así llamaba al árbitro, no le dejaba, las llevaba debajo de las oficiales. Le veías las pantorrillas y parecían las patas de un hipopótamo. Tenía más manías. Santiguarse al revés, salir al campo el último, no jugar los días 13… ¿No lo recuerdas? Cuando marcaba un gol le tarareábamos Superstition, una canción de Stevie Wonder que estaba de moda. Le he visto alguna vez con su mujer.  Era un bellezón...

- Le recuerdo. Tocaba muy bien la guitarra. - apuntilló Fernández.

Era cierto. Alberto Cassari se había tenido que exiliar a finales de los años setenta porque los militares que gobernaban Argentina le consideraban un subversivo. Su principal fechoría era cantar canciones de Jorge Cafrune en un pequeño bar de Buenos Aires. Cuando llegó a España ya tenía treinta y un años, de modo que con Eduardo Bruceño era el veterano del equipo.

- Bruceño también murió. Era mi mentor, el que me enseñó el abc del fútbol, a desmarcarme, a abrir huecos, a tirar las faltas. Claro, es que nos llevaba diez años. Le seguí viendo hasta que se divorció y se fue a vivir con una hermana. Ella me avisó de su muerte. Se pegó un hostión yendo de vacaciones, creo que cerca de Aranda del Duero.

- No le había vuelto a ver - dijo Fernández - recuerdo que fumaba mucho.

- Mucho no, todo. A veces en el vestuario, en el descanso. Tampoco era lo peor. Izquierdo se tomaba un captagón media hora antes, y Carlitos Badosa, un sol y sombra, decía que para entrar en calor. En fin, Delfín...- la rima improvisada le hizo sonreír pero al momento prosiguió - Joder...me ha salido un pareado. Decía que en fin, que nos hacemos viejos...A veces sueño que todavía juego a fútbol, creo que en blanco y negro, y sueles salir tú, en una de esas pesadillas que se repiten. Estás en el centro del campo, te zafas de tu marcaje y lanzas un balón al hueco. Yo corro y corro y corro y corro y cuando pillo la pelota y ya he esquivado al portero me resbalo y veo como el balón se escapa mansamente por la linea de fondo. Joder...lo que daría por volver a jugar, por tener aquella edad...

- No conocemos el valor de las cosas hasta que las perdemos - cerró Fernández.

Se despidieron no sin antes desear volver a verse, pero ni siquiera se dieron el número del móvil, porque ambos sabían que no sería así.

Se había hecho tarde y empezaba a anochecer. Las farolas, recién encendidas, desprendían la luz distinta del verano sobre los plátanos y la tierra reseca y pedregosa del paseo, una luz que Juan Beltrán asociaba a los años dorados de su juventud.


miércoles, 20 de agosto de 2025

Jabalina

JABALINA

(cuarto relato corto del verano)

Valentina se jugaba ir a los europeos en aquel concurso y también, de refilón, su quinto título nacional. La televisión la enfocaba resaltando esa circunstancia y la mala suerte que la acompañó durante la temporada, con lumbalgias que habían impedido regularidad en el entrenamiento. 

Con cintura y espalda protegidas con una faja, Valentina saludó al público al ser presentada, se despojó del pantalón del chándal y empezó a hacer ligeros estiramientos. Aunque se trate de una prueba que requiere fuerza, también precisa de gran rigor técnico, una característica cada vez más común en los lanzamientos, lo que hace que los cuerpos de sus ejecutoras sean también más equilibrados y menos pesados. Valentina Setroksova destacaba por su metro noventa y una estampa escultórica, por encima de la de sus compañeras de fatigas.

En su primer lanzamiento pasó de los sesenta metros, pero quedó por detrás de su gran adversaria, Sara Pinia, y lo que era peor, por debajo de la marca mínima para ir al europeo, que ese año se celebraba en Milán.

Hizo dos lanzamientos más, pero algo desconcentrada por el chandrío que se daba cada vez que la megafonía presentaba a velocistas, corredores de mediofondo y saltadores varios, perdió la oportunidad de mejora con dos nulos, tres puestos en la clasificación y por poco no colarse en la repesca.

En el primero de los tres intentos de regalo mejoró doce centímetros pero tampoco pudo superar la distancia impuesta por la federación. Después vino otro nulo y la desesperación de Valentina, que se dirigió hacia la grada para recoger alguna indicación o simplemente el consuelo de su entrenador. Allí anduvieron analizando la altura del brazo, la carrera, el paso, la posición del tronco, el ángulo, el impulso...

Cuando volvió a la zona de lanzamiento algunas atletas vieron en su mirada que no lo daba todo por perdido. Sentada en el banquillo de descanso con los ojos cerrados, Valentina imaginó los movimientos que luego ejecutaría con la rabia que da sentir que ese verano podía acabar siguiendo los campeonatos de Europa por la televisión, si no era capaz de llegar a la distancia requerida. Se acercó a la raya con los pasos medidos, elevó el venablo a la altura precisa, arqueó el torso y lo lanzó con un ángulo que parecía ideal al objetivo.

El graderío vio primero volar la barra y, ya en el aire, convertirse en un arma arrojadiza, caer casi plana en la superficie del estadio, resbalar unas decenas de metros y alcanzar a uno de los corredores de ochocientos en la curva que conducía a la recta de meta.

Dicen que las armas las carga el diablo y esta tampoco era la primera vez que alguien se cruzaba en el itinerario de un objeto más parecido a una lanza que a una herramienta atlética. Unos años antes un chavalote de 17 años se había cargado a un árbitro de un saetazo en Alemania, pero en este caso el mediofondista solo vio frenada su cabalgada hacia la meta con el talón dañado, así que en vez del podio visitó el servicio de urgencias del hospital provincial, donde le colocaron una férula que le  llegaba a  la rodilla.

En el cono de lanzamiento primero cundió el desconcierto, y más tarde, a medida que se comprendió que el intento había sido invalidado, la desolación, ya que, de ser refrendado, hubiera supuesto récord nacional y mínima europea. Pero el reglamento deja claro que la atleta tiene que clavar la jabalina en la hierba y no en el talón del aquiles que pasa por allí para que la marca tenga validez.


domingo, 6 de julio de 2025

Caída

(Segundo relato deportivo)

CAÍDA

Decían que Biliardo era un suicida bajando, de modo que, incluso cuando se le vio llegar con algo más de un minuto de retraso a la cima, ningún comentarista arriesgó a darle la etapa y el Giro por perdidos.

Al cruzar la pancarta del puerto, tercero tras dos escapados, sacó una especie de chaquetilla impermeable de no se sabe dónde y se la puso con una calma chicha que permitió llegar a su altura a un colombiano, adelantado durante parte de la subida pero al que habían acabado rebasando.

Le dejó que le abriera camino la media docena de curvas suaves que abrían el descenso, y a la séptima le pasó por la izquierda como una exhalación. El colombiano apenas le cogió rueda los trescientos metros que les separaban del primer giro de herradura, porque allí el italiano empezó una bajada a tumba abierta que, por momentos, alcanzó los 100 kms. por hora, según declaró horas después el motorista de la RAI que le daba cobertura. 

Este había decidido dejarle unos metros de vidilla cuando le perdió al salir de una curva que parecía abierta. Como no le veía metió gas y llegó a ver a lo lejos a los dos escapados pero no a Biliardo. Estaba claro. Se había esfumado en algún tramo anterior, así que avisó a la dirección de carrera e inmediatamente se inició la búsqueda. 

Lo que pasó es que Biliardo había patinado en una pequeña mancha de aceite e ido terraplén abajo por una zona boscosa. Tumbado sobre una manta de líquenes, helechos y zarzales, tuvo la suerte de no golpearse con ningún árbol al caer, de modo que pronto hizo su propio pronóstico: clavícula y rodilla derecha, retirada segura. Pero podía andar y escalar aunque fuera con dificultad, así que empezó a hacerlo ayudándose de troncos y ramajes que usaba para auparse y empujarse. De ese modo, renqueante, con la ropa hecha jirones y el cuerpo lleno cortes y  rasguños consiguió alcanzar la cuneta y ser atendido por las primeras asistencias.

Mientras, otro equipo de emergencia hurgaba medio kilómetro más adelante, en la creencia de que la caída también se podía haber producido en esa zona. Fue allí, en un lugar muy cerrado por los matorrales, donde un joven voluntario encontró algo sorprendente. Era el cadáver momificado de alguien vestido de ciclista, del que, pese al tiempo transcurrido desde su desaparición, pronto se conoció la identidad. Se trataba de Miquele Cortese, vecino de un pueblo no muy lejano, desaparecido diecinueve años antes. 

Su familia declaró que solía subir los picos de los alrededores del pueblo, pero parece que ese día se alejó algo más de la cuenta y seguramente cayó por causas desconocidas en aquella zona frondosa. Aun así, nadie se explicaba que no hubiera sido localizado con anterioridad.

Pese a la expectación que genera el Giro, los titulares se centraron al día siguiente en la noticia del cadáver, que en los medios aparecía pixelado con ropa ciclista de los años noventa, y solo en la crónica de la etapa y en páginas interiores en Biliardo y en el holandés De Graaf que, en esa misma jornada, ganó la etapa y se enfundó la maglia rosa. Fue sin duda el gran día de gloria de Miquele Cortese, vulgar ciclista aficionado.


martes, 7 de enero de 2025

La pipa

LA PIPA

A raíz de la visión de "Los que se quedan",  hermosa película destinada a convertirse en clásico de navidad, y de "El 47", epopeya vecinal del barrio Torre Baró de Barcelona, me acordé de la pipa, no la de girasol, sino del instrumento que en tiempos pretéritos, los alter ego de Giamatti y Fernández en los setenta del pasado siglo, se usaba para fumar. 

No es que fumar en pipa te permitiera completar la lectura del "Ulises"de Joyce o entender "Materialismo y empirocriticismo" de Lenin, pero quienes alguna vez probamos un artefacto que había que re-encender repetidamente, pensábamos que ello te dotaba de un plus cultural, como cuando en los exámenes metías algún latinajo, cita o barbarismo sin venir a cuento, para ver si colaba y pasabas del aprobado justo. Confieso que a mí no me duró mucho la experiencia, creo que un par de pipas que, como es obvio, no conservo. 

Ya nadie fuma en pipa, salvo que se trate de algún rito narcótico e imagino que los jóvenes no entenderán expresiones ligadas a ese objeto: estoy que fumo en pipa o fumemos la pipa de la paz. Hace tantos años que dejó su sitio entre la parafernalia personal que el último usuario conocido, un compañero, técnico de la administración, tenía el apodo de "el pipas", si bien creo que también abandonó la costumbre hace unos años.

La pipa tenía un ritual previo que parecía el preámbulo de un gran acontecimiento. Había que elegir el tabaco apropiado, en mi época el dulzón y aromático  Amsterdam, que leo aún existe, y prensarlo con cuidado en la cazoleta. Cánula y boquilla habrían sido limpiadas previamente con una especie de escobilla para eliminar los restos de nicotina, y solo en ese momento se podía encender el contenido con cuidado de no quemarte con el mechero.

Supongo que su prestigio venía dado por los hombres que la popularizaron, Henry Miller, Bertrand Russell, Jean Paul Sartre, célebres intelectuales de su época dorada, mediados del siglo XX. No en vano y años antes Valle Inclán había dedicado un poema a la "pipa del kif", con esos versos que describe que "en mi pipa el humo da su grito azul, mi sangre gozosa claridad asiste si quemo la verde yerba de Estambul."

Al no recordar a ninguna mujer fumadora de pipa he recurrido a internet y solo he reconocido a Margarita Landi, la llamada "dama del crimen", por su larga producción de noticia negra en El Caso e Interviú. Imagino que la afición le venía de otro celebre fumador del mundo policiaco, en este caso ficticio, Sherlock Holmes. Pero si hay un personaje para el que la pipa era un apéndice físico ese era el gran Jacques Tati, de quien he seleccionado el entrañable trailer de "Mon oncle" (Mi tío).


Nota: leo alarmado que las cazoletas solían estar aisladas con amianto, riesgo añadido al mero hábito de fumar, todo tan lejos del temerario reclamo de Sara Montiel: fumar es un placer genial, sensual...