martes, 3 de marzo de 2026

Casa Gilardi

GILARDI, LA ¿CASA? MÁS BELLA DEL MUNDO

“Quienes no somos creyentes no sabemos cómo será el paraíso y ni siquiera si existe, pero a mí me gusta pensar que se parecerá a este lugar” (Pedro Torrijos – “La pirámide del fin del mundo”)

Quizás sea el cirio narco que se ha montado en aquellas latitudes o el hecho de haber estado oyendo últimamente a más de una cantante mejicana, pero estos días me he acordado de la casa Gilardi, un lugar que ni conozco ni conoceré físicamente, pero que descubrí y he observado a través de las redes gracias al libro de Pedro Torrijos del que extraigo la cita inicial y hablé en otra ocasión (https://charlievedella.blogspot.com/2024/09/arte-thomasson.html).

Construida en 1976 por el arquitecto Luis Barragán (Guadalajara-México 1902-1988), la primera pregunta que asalta tras la contemplación de los varios espacios de la Casa Gilardi es si puede considerarse como lo que se entiende por casa, “edificio para habitar” según la RAE, o se trata más bien de otra cosa, una obra creativa que tiene más en cuenta la combinación de formas, luces y colores que a los humanos que van a habitarla.

Llama la atención que Barragán fuese en cierto periodo de su vida un seguidor de las escuelas funcionalistas, pero el caso es que en ese momento el arquitecto ya está de vuelta. De hecho, acoge el proyecto que le encarga Francisco Gilardi (Santander-España 1905-1996) cuando empieza a notar primeros síntomas de parkinson, asumiendo el riesgo de diseñar una vivienda en una superficie estrecha (10x36 mts.), entre muros medianeros, y debiendo atender a dos caprichosas imposiciones de Gilardi: respetar la jacaranda del jardín e incorporar una piscina.

Aunque aún no ha obtenido el premio Pritzker, algo así como el nobel de arquitectura (lo hará en 1980), Barragán está en la cresta de la ola. Ese mismo año el Museo de Arte Moderno de Nueva York le dedica una exposición monográfica y obtiene el Premio Nacional de Arquitectura de su país. Eso le permite trabajar a su gusto, salvo en lo que se refiere a los caprichos del propietario, convirtiendo el edificio en el conjunto de luces, proporciones y colores del que hablaba en la introducción, una obra de arte de una belleza paradisíaca, sin duda, pero una vivienda en la que imagino a los moradores más preocupados por la buena conservación de la pintura de los muros, el estado de la piscina y la salud de la jacaranda que de su propio confort. 

Y es que vivir en un Velázquez, un Oteiza o un Ana María Matute tiene que ser como mínimo complicado.

Muy recomendable acercarse a la página que le dedica ArchDaily y ver la colección de fotos de los diversos espacios de la casa Gilardi (https://www.archdaily.cl/cl/02-123630/clasicos-de-arquitectura-casa-gilardi-luis-barragan).



Una de las cantantes mejicanas que me acompañan últimamente es Silvana Estrada (Xalapa, Veracruz, México - 1997), que se reconoce devota de la candorosa y malograda Lahsa de Sela (https://charlievedella.blogspot.com/2013/05/lhasa-de-sela-la-cantante-lhasa-de-sela.html). He elegido "Como un pájaro" por la bella simplicidad de canción y video, el despliegue de voz, y una especialidad que he evocado alguna vez, el uso del silbido.