GUERRAS INTESTINAS
“Parece ser que Voltaire dijo que no hubiera habido noche de San Bartolomé si el rey no hubiera estado estreñido… El hecho es que la noche de San Bartolomé es uno de esos sucesos vitales que ocurre de un modo inevitable por las eternas leyes de las características de la humanidad: asesinar en su sociedad la cantidad de gente que sobra y ajustar a esta masacre las pasiones que la apoyan.”
(Guerra y paz – Lev Tolstói)
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| Fotograma de la versión rusa de Guerra y paz |
Sea o no así, la cita es de apabullante actualidad si únicamente cambiamos el rango del protagonista principal y el momento o lugar del retrete. El furor producido por el estreñimiento, es decir, la crueldad con la que un todopoderoso puede operar por la incomodidad intestinal y las pasiones no menos fecales de quienes son capaces de apoyar la masacre siguen intactas.
Para seguir con las citas, Swift decía algo así como que el humor y la sátira eran la revancha de los oprimidos, y bien que lo demostró a lo largo de su obra. En las sociedades opulentas, la única manera de que el café con leche matinal no se nos agrie mientras escuchamos las noticias es repasar los memes del día, la burla a la que diariamente se somete a los poderosos. Conocedores de que se trata del paliativo que acompaña a la amargura, ellos mismos nos permiten hacerlo a través de sus redes, salvo que los algoritmos determinen que la cosa se escapa a su control. Entonces simplemente te echarán de ellas porque no “respetas” las normas del sistema.
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| En Sudán... |
Lo brutal, lo vergonzoso es que el intestino siga dominando a la masa cerebral y el corazón en una bola de magma, tierra y agua en la que, según Oxfam, el patrimonio del 1% de la población más rica puede acabar hasta seis veces con la pobreza con el chasquido de sus dedos. Porque aunque las guerras se vistan de conflicto religioso y de a ver qué dios la tiene más larga, el trasfondo siempre es el mismo: el reparto mundial, continental, nacional, regional, ciudadano, barrial de la riqueza.
Para acabar con las citas: decía Theodor Adorno que después de Auschwitz escribir poesía era un acto de barbarie. Con lo listo que era, pareciera que la historia del estreñimiento y sus apasionados seguidores hubiera empezado en los años cuarenta del siglo XX, y que los judíos fueran las víctimas únicas o principales de los genocidios. Seguramente no había leído “Guerra y paz” ni tenía ni idea de los avatares del tracto gastrointestinal...
Tras todo esto también parece impúdico acabar con música, pero como esta siempre es un consuelo, una de las referencias musicales de "Guerra y paz" es esta Sonata Opus 34 número 1 de J.L. Dussek (Càslav-Chequia 1760-1812). A Adorno, compositor además de filósofo, lo dejaremos para más adelante

