VINILOS
Estos
días he recuperado el uso de mi colección de vinilos, en stand by por razones
logísticas desde hace más de un lustro. La cadena, pese a algunas deficiencias
en elementos del plato, el balance sobre todo, se conserva medianamente bien.
En cuanto a la discografía, con algunas pérdidas irreparables y la interrupción
obligada por la aparición del Cd, sigue en forma. Si la observo es una especie
de diario personal que conduce desde la adolescencia musicalmente irreverente hasta una especie de madurez que
ya no arriesga, que repite referentes. Aunque es curioso. Hay muchos músicos que, en mi caso, parecen estancados en
el universo del vinilo, como inadaptados al nuevo formato. Solo algunos, los
más grandes, siguieron nutriendo las estanterías de casa incrustados en el
nuevo material de faz plateada, más
tarde incluso en esa hechura inasible que es el mp3.
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Portada de Before the Flood, disco en directo de Bob Dylan con The Band / encima lo compré en edición especial barata... |
La
aparición del CD llevó consigo una dura controversia con los defensores del
vinilo, que veían zarpar un pedazo de su juventud. Había un argumento escuálido,
el tamaño del nuevo formato, y otro que ha llegado hasta nuestros días: la
calidad del sonido. Reconozco no poder discernir cuál es mejor. A veces me
parece apreciar que en los vinilos los instrumentos están más diferenciados,
pero ni de eso estoy seguro.
Con
la llegada de la nube la música está empezando a carecer de soporte físico
privado. Los más viejos del lugar, aunque husmeemos en Spotify, nos agarramos al
pendrive como último recurso y ventilamos con nostalgia las pilas de discos,
cuyos protagonistas, esa es otra, son ancianos que apuran sus últimos
conciertos o llevan un tiempo criando malvas.
Leo
pues con simpatía el retorno del vinilo, una moda quizás pasajera, seguramente
cosa de frikis y coleccionistas, pero desde luego que rejuvenecedora.
Entre
la colección que he repasado estas semanas me quedo con la sublime versión de “Like
a rolling stone”, que el actual premio Nobel se cascó con The Band en junio de
1974. Oída en vinilo a todo volumen es como las cremas faciales, te quita un
montón de años… Yo ofrezco demostraciones gratuitas, pero eso sí, hay que venir
a Orduña. Como consuelo esta versión apañadita que corre por youtube.